El acceso a una atención de emergencia digna no puede ser un privilegio.22 de mayo, 2026 - 09h30En un país donde cada día miles de ciudadanos enfrentan accidentes de tránsito, infartos, derrames cerebrales y otras emergencias médicas, resulta inadmisible que todavía existan ambulancias que funcionen únicamente como vehículos de traslado y no como verdaderas unidades de atención prehospitalaria.Cuando una persona sufre una emergencia grave, los primeros minutos son decisivos. Allí no importa la condición social, ideología política ni la ciudad donde viva; cualquier ciudadano merece tener la oportunidad de ser atendido.Una ambulancia no puede limitarse a transportar pacientes. Debe contar con personal capacitado, equipos de soporte vital, oxígeno, desfibriladores, medicamentos de emergencia y todo lo necesario para estabilizar a un ser humano mientras llega a un hospital. Sin embargo, la realidad nacional demuestra que muchas unidades carecen de lo indispensable, poniendo en riesgo la vida de miles de familias ecuatorianas.PublicidadEl problema ya no puede seguir siendo ignorado. La salud pública no debe reaccionar solamente después de las tragedias; debe prepararse antes de que ocurran. Y esa responsabilidad recae directamente sobre el Estado, los Gobiernos locales, las instituciones de salud y también sobre una sociedad que debe exigir servicios de emergencia modernos, eficientes y verdaderamente humanos.Los ciudadanos debemos exigir un control estricto y permanente sobre todas las ambulancias que operan en el país, públicas y privadas; protocolos nacionales obligatorios de equipamiento y atención de emergencias; capacitación continua y mejor remuneración para paramédicos, médicos y personal de emergencias; inversión real en tecnología, logística y cobertura para garantizar respuestas rápidas y eficaces; y transparencia en el manejo de recursos destinados al sistema de emergencias.Porque cuando una ambulancia llega tarde, sin equipos o sin capacidad resolutiva, no estamos frente a una falla administrativa, sino frente a un Estado que le falla a la vida.PublicidadPublicidadEl acceso a una atención de emergencia digna no puede ser un privilegio. Debe ser un derecho nacional garantizado para todos los ecuatorianos.Porque mañana, la vida que dependa de una ambulancia puede ser la nuestra, la de nuestros hijos o la de alguien que amamos. (O)PublicidadAntonio Martínez González, cirujano general, DuránPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
Estado de las ambulancias
El acceso a una atención de emergencia digna no puede ser un privilegio.














