Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...

No hay problema con Pedro Francke como persona y como profesional. No lo hizo mal la vez pasada con Pedro Castillo, mientras pudo. Mantuvo el gasto fiscal moderado en su paso por el MEF 2021-2022. Pero allí no está toda la historia económica del castillismo, ni siquiera una buena parte. Después de Francke vino el diluvio de los estúpidos y los bribones, antesala moral del presente Congreso.

Al presentar al correcto Francke a su MEF expectaticio, el candidato Roberto Sánchez quiere enviar un mensaje de izquierda responsable, eficiente y honesta. Pero se equivoca, pues con esa figura hace pensar en todo lo que vino después, cuando Francke ya se había ido. Es decir, un despelote de quitarse el sombrero, con todo lo que sabemos: desde la ridiculez hasta la fuga y el intento de golpe.

Lo que demuestra Sánchez con este anuncio de reclutamiento es la pobreza de sus recursos. No porque Francke sea una opción pobre, sino porque repetir a Castillo desde tan temprano es de una penosa elocuencia y una tácita amenaza sobre lo que viene después, cuando el verdadero sanchismo sea subido al carro del gobierno.