En Mango la figura de su fundador, Isak Andic, es omnipresente. Su impulso emprendedor y su estilo impregnan toda la actividad de esta compañía de moda, los actuales responsables siempre recuerdan alguna enseñanza suya en sus intervenciones, y los cuadros de su nutrida colección de arte decoran muchas de las paredes de la sede de la empresa en Palau-Solità i Plegamans (Barcelona). Pero de la misma forma en que la empresa es clara en reivindicar el legado de Andic y su influencia, también lo es en separarse de cualquier impacto negativo tras su muerte. La compañía ha levantado un muro de hierro entre la actividad empresarial, que pasa por el mejor momento de su historia, y la investigación por homicidio que pesa sobre el hijo del fundador, Jonathan Andic, a quien los Mossos d’Esquadra han detenido este martes para llevarlo a declarar ante la jueza. El hijo es vicepresidente y miembro del consejo de administración de Mango, pero el objetivo es que nada empañe los buenos números de Mango, y para ello el blindaje lleva tiempo preparándose.Mango, fundada en 1984 por Isak Andic, un emprendedor de origen turco que en Barcelona vendía camisas que compraba en el Gran Bazar de Estambul, ha gozado de un crecimiento sostenido, pero también tuvo momentos de tormenta. Los años de caída de ventas y pérdidas millonarias coincidieron con la decisión de Andic de dejarle las riendas de la empresa a su hijo, que fue nombrado consejero delegado en 2014. La experiencia fallida llevó al fundador a optar por el camino de la profesionalización de la empresa, un camino para el que escogió a Toni Ruiz. Este ejecutivo externo a la familia entró en Mango en 2015 como director financiero, fue nombrado director general en 2018 y dos años después consejero delegado, sustituyendo al hijo del fundador. La confianza que expresaba Andic en Ruiz era total, hasta el punto de que en 2023 decidió abrir por primera vez el capital de Mango a alguien externo a la familia, y le dio el 5% de la compañía. Ruiz supo darle la vuelta a las pérdidas y, tras el bache de la pandemia, empezó una etapa de crecimiento y expansión que ha llevado a la empresa a su mejor momento. El pasado mes de marzo, la compañía detalló los resultados de 2025, que muestran este estado de bonanza: ingresos de 3.800 millones de euros, un 13% más, y un resultado neto de 242 millones de euros, un 11% más. Con un margen bruto del 60,8%, un resultado bruto de explotación (ebitda) de 722 millones de euros (un 13% más que el año anterior) y una ratio de endeudamiento de solo 0,23 veces el ebtida, la compañía ha cumplido con creces el plan estratégico 2024-2026, y ya está preparando la siguiente hoja de ruta. “Mango atraviesa el momento más sólido de su historia”, dijo Ruiz en marzo. El momento más sólido coincide, pues, con las peores turbulencias familiares. Isak Andic murió en la montaña de Montserrat en un accidente el 14 de diciembre de 2024, durante una excursión en la que solo iban él y su hijo. Durante año y medio, los Mossos d’Esquadra han llevado a cabo una investigación que ha desembocado este martes en la detención de Jonathan Andic por un presunto delito de homicidio. En este año y medio la empresa ha minimizado la exposición pública, y cuando ha habido contacto con medios de comunicación, el mensaje ha sido claro: “Las diligencias están bajo secreto sumarial y Mango no va a hacer ningún comentario”, dijo Ruiz en la presentación de resultados de este marzo, lo mismo que había dicho ya en la presentación de resultados del año anterior, cuando la muerte todavía era reciente, y lo mismo que ha dicho durante este tiempo, tanto en público como en privado. Este martes Mango tampoco ha emitido ningún comunicado ni reacción a la detención de su vicepresidente. A la vez que comunicativamente se alzaba el muro entre lo empresarial y lo personal, la compañía también se blindaba en lo profesional. Tras la muerte de Andic, Ruiz asumió de forma interina la presidencia de la empresa, y en enero de 2025 el consejo de administración de Punto Fa, la sociedad propietaria de Mango, lo ratificó en el cargo, a la vez que sigue con el de consejero delegado. También en ese momento el consejo aprobó el nombramiento de Jonathan Andic como vicepresidente, un movimiento sobre el cual la empresa resaltó que “confirma la confianza e implicación de la familia Andic en el presente y futuro de Mango”. Pese al nombramiento como vicepresidente, el consejo despojó en junio del año pasado a Jonathan Andic de sus cargos ejecutivos, cesando como director de Mango Man para centrarse en las patrimoniales de la familia. El comunicado interno señalaba entonces que Andic “pasará a enfocarse plenamente en sus responsabilidades de gobierno corporativo y gestión patrimonial para preservar y ampliar el legado de Isak Andic desde sus diversos cargos en las sociedades patrimoniales de la familia”. También en junio de 2025 se dieron otros pasos. Por un lado con la profesionalización de la compañía, de la que la familia cada vez quedaba más alejada en la gestión. La estructura societaria se transformó para convertir la SL en una sociedad anónima, pasando a llamarse Mango MNG SA, un paso que llegó tras la profesionalización del consejo cuando se abrió a consejeros independientes. Y por otro lado, los tres hijos de Andic, que recibieron en herencia el 95% de la compañía —el 5% restante sigue en manos de Ruiz— reorganizaron sus estructuras societarias. Todos estos pasos van en la línea de la separación de la empresa y la familia, con el objetivo de que la compañía tenga una gestión completamente profesional, y que los hijos queden solo como accionistas y reciban los dividendos que genera el crecimiento de beneficios de Mango. De momento, el resultado neto de 2025 ya generó unos dividendos de 218 millones a sus accionistas, de los cuales 206,7 millones fueron a los hijos de Andic.