A Miguel Ángel Rodríguez le gusta alimentar su imagen de hombre misterioso escondido en las partes menos iluminadas del poder. En la política española, MAR, su acrónimo, remite a confabulaciones y maquinaciones ocultas. La izquierda piensa inmediatamente en él cuando sospecha que la derecha tiene en marcha algún plan maquiavélico, como creen que ocurre estos días.En determinados círculos del PSOE y el Gobierno se sostiene que la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero -fundamentada en un auto de 85 páginas que coloca al expresidente como el cerebro de una red de tráfico de influencias- responde a una campaña de acoso y derribo de dos vías, la judicial y la mediática, que tiene como objetivo último al presidente, Pedro Sánchez. El ministro Óscar Puente ha alimentado la teoría de que el secretario general del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha tenido acceso a información privilegiada en el caso de Zapatero y se ha preguntado públicamente si su fuente es la misma que la del asesor de Ayuso. La misma idea la expresó Sánchez en el CongresoMAR ha respondido con ironía el jueves por la noche desde sus redes sociales: “Te voy a decir una cosa, Pedro Sánchez: todo parece indicar que tú también vas pa’lante. Cuando tenga nueva información privilegiada, te contaré. Pero vas a ir pa’lante…“. El que fuera también una persona de confianza de José María Aznar ha echado mano de una expresión que ha hecho conocida, pa’lante, un término que ya usó en otros casos como los del fiscal general o la investigación contra Begoña Gómez, la esposa de Sánchez.El dedo no señala a MAR al azar. Este año, su papel fue fundamental a la hora de lograr una condena histórica contra el que era el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. De hecho, él es el origen de todo lo que se desencadenó después. Poco antes de que se publicase en prensa que el abogado del novio de Ayuso, Alberto González Amador, había reconocido un delito fiscal en un correo electrónico, Rodríguez filtró a varios medios afines una información falsa con la que daba a entender que era la Fiscalía quien proponía un pacto, y no al revés. Según él, ese acuerdo se había retirado “por alguien de arriba”, con lo que venía a inmiscuir a la Moncloa en una decisión judicial. En su declaración en el Tribunal Supremo tuvo que reconocer que no era cierto, que se trataba de una interpretación suya y no de una información verificada.Al final, nada de esto importó y MAR logró su objetivo: convertir la causa contra el novio de Ayuso por fraude fiscal en la de García Ortiz, que acabó condena y tuvo que dimitir de su cargo. El superasesor se encuentra también en medio de otros enredos. Un juzgado de Madrid lo investiga por un delito de revelación de secretos contra dos periodistas de EL PAÍS que estaban investigando una posible irregularidad urbanística en la vivienda de Ayuso y González Amador. Los reporteros fueron interrogados por la Policía, por lo que queda la duda de si los agentes le filtraron a él información policial. Rodríguez lo niega de forma categórica. Siempre quiere hacer creer que, al retirar el biombo de los misterios, nunca se encuentra detrás. En el Gobierno de Ayuso su papel es clave. Se sube junto a la presidenta en el coche oficial y le da su opinión sobre todos los temas imaginables. Quienes lo conocen bien, aseguran que el deseo último de MAR es lograr que algún día sea presidenta de España.Su mensaje irónico sobre la supuesta información que posee ha enervado a muchos. La inminente imputación de Zapatero estaba en manos de un juez muy reservado, José Luis Calama, pero una investigación de esa magnitud es imposible de resguardar bajo siete llaves y, desde hace al menos una semana, cundía el rumor de que algo inminente iba a ocurrir en la causa de Plus Ultra, abierta desde hace dos años. Era algo que se comentaba en voz baja en las redacciones y los círculos de poder en Madrid. Algunos miembros del PP, como Cayetana Álvarez de Toledo, llevan tiempo diciendo que el expresidente se encontraba acorralado por su papel en Venezuela. Por ahora, se encuentra investigado por el supuesto cobro de una comisión por el rescate público de la aerolínea hispano-venezolana durante la pandemia (y otros posibles delitos).En el PP cunde la sensación de que la caída en desgracia de Zapatero -que defiende su inocencia, así como lo ha hecho el Gobierno- arrastrará al presidente Sánchez, al que ven más débil que nunca. El auto es sólido y no permite escudarse en lawfare ni en persecuciones mediáticas, como en otros casos. El partido conservador se ve en el poder en 2027, si es que no logra forzar antes una moción de censura o un adelantamiento electoral. En Moncloa no se dan por aludidos y aseguran que cumplirán todo el mandato. Dar por acabado a Sánchez, en cualquier caso, resulta temerario, como se ha demostrado en el pasado. La investigación a Zapatero vendrá acompañada de cruces de declaraciones y subida de la temperatura política, algo que ya ocurre. El presidente de Asturias, el socialista Adrián Barbón, se ha indignado por las palabras de MAR y ha escrito en X: “Esto es muy, pero que muy grave. El Jefe de Gabinete de una Presidenta autonómica amenazando, porque no se puede decir ni entender otra cosa, al Presidente del Gobierno de España. Esto no es respetar la Constitución, el Estado de Derecho y la Democracia. Es atentar contra ello”.
Miguel Ángel Rodríguez aviva la polémica sobre su acceso a información privilgiada con un tuit irónico sobre Sánchez: “Tú también vas P’alante”
El PSOE y el Gobierno sospechan que en el PP ha tenido acceso a detalles secretos de la investigación contra Zapatero











