Quien analizara hace un tiempo la web y las redes sociales de Whathefav, la empresa de las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero, podría haberse planteado una cuestión básica: o hacían los mejores membretes de toda España o algo olía un poco mal en relación a su actividad, su influencia y su elevada facturación. La sociedad fue registrada en agosto de 2019 con un capital de 3.000 euros y su crecimiento fue meteórico: en 2023 ya ingresaba más de 300.000 euros, mientras que en 2024, casi 472.000, según datos del Registro Mercantil. Lo más llamativo de su cartera de clientes era que todos sus componentes formaban parte de la esfera de influencia de su padre, en mayor o menor medida. No hacía falta ser especialmente perspicaz para comprobarlo: bastaba con observar los logotipos que aparecían en su web oficial. Zapatero no fue como Mariano Rajoy. Una de sus prioridades siempre fue la política de medios de comunicación. Su afán por controlar 'el relato' quizás no fue tan evidente como en el caso de Pedro Sánchez, pero el leonés realizó algunos cambios sustanciales en el sector informativo que todavía hoy tienen impacto. Quizás por eso ha habido quien, hasta el último momento, ha transmitido a su audiencia que era poco menos que un santo varón, pese a sus amistades peligrosas en el Caribe y en territorio asiático. El socialista llegó a Moncloa con un plan de recomposición de sus alianzas en prensa que se tradujo en el engorde de un grupo de apoyos alternativo a Prisa —a la que se 'premió' con la transformación de la licencia de Cuatro— en el que sobresalieron José Miguel Contreras (Globomedia) y Jaume Roures (Mediapro). Ambos gestionaron LaSexta en sus inicios, mientras que el último montó el diario Público durante aquella etapa. Este último diario figura entre las empresas para las que trabajó Whathefav, según figuraba en su web, en la que también se cita el canal Neox, de Atresmedia. Un grupo privado. Las televisiones privadas Conviene recordar que entre 2007 y 2009, la publicidad en el sector televisivo se desplomó y que en ese último ejercicio se aprobó la nueva Ley de Financiación de RTVE, que eliminó del mercado a uno de los grandes competidores de las cadenas privadas. Estas últimas se habían quejado en reiteradas ocasiones del dumping que practicaba la televisión pública a la hora de vender espacios a los anunciantes. Su 'patronal', UTECA, se había mostrado a favor de la eliminación de los anuncios en La 1. La dupla formada por María Teresa Fernández de la Vega y José Luis Rodríguez Zapatero accedió a concederles ese deseo en un momento en el que Moncloa necesitaba apoyos, ante su evidente fracaso en la gestión de la crisis económica. Durante el zapaterismo surgieron proyectos mediáticos que se han mantenido en activo durante todos estos años. Es el caso de Elplural.com, dirigido en primer lugar por Enric Sopena y, posteriormente, por Angélica Rubio, quien fuera asesora personal del leonés en Moncloa. Whathefav fue proveedora de esta cabecera. En noviembre de 2024, Rubio cedió el testigo a José María Garrido después de que el PSOE la propusiera para ser consejera de administración en RTVE, con una retribución de más de 100.000 euros al año. He aquí otro nexo actual del expresidente. La red de influencia que extendió durante su presidencia nunca se ha deshilachado, de modo que existen nombres que aparecen en varios de sus nodos. Algunos escriben noticias, mientras que otros forman parte de núcleos de influencia. Quizás no muchas personas sepan que una de las hijas de Zapatero trabajó para una de las empresas de José Miguel Contreras antes de fundar Whathefav. El popular empresario audiovisual era uno de “los visitadores de Moncloa” que señaló en su día Juan Luis Cebrián, ante la evidencia de que este empresario tenía más influencia en el palacio presidencial que El País. Contreras nunca ha perdido esa relevancia. De hecho, durante el sanchismo creció de forma considerable. Gestionó LACOproductora, una empresa que consiguió contratos de alrededor de 28 millones de euros de Radiotelevisión Española. En 2022, se la vendió a Prisa, donde Contreras se las había ingeniado para ascender hasta influir en sus decisiones editoriales. Entonces, Pepa Bueno -hoy en TVE, como durante el zapaterismo- era la directora de El País. El intento de asalto a Prisa Contreras estableció en Prisa una especie de 'alianza' con los socios de Global Alconaba (7% de las acciones), comandados por Andrés Varela Entrecanales —antiguo consejero de LaSexta— y que se erigieron como una especie de 'bando rebelde' dentro de la compañía, para dolor de cabeza de su presidente, Joseph Oughourlian. En ese grupo de accionistas se hallaba, con un papel discreto, Daniel Romero-Abreu, fundador de Thinking Heads. Esta firma aparece en el auto del juez como pagadora de 681.318 euros a Zapatero por sus actividades de conferenciante y asesor estratégico; y de 12.297 euros a Whathefav. Romero-Abreu también es uno de los fundadores de Gate Center, el conocido 'lobby chino' de Zapatero, un think tank sin ánimo de lucro que remitió 171.727 euros a la agencia de Alba y Laura Rodríguez Espinosa, en cuyas cuentas corrientes aparecía el expresidente como persona autorizada, según el auto del juez. El documento redactado por el magistrado José Luis Calama describe a Whathefav como un “elemento finalista y funcional” que presuntamente servía para recibir fondos de clientes y otras sociedades instrumentales; y para redistribuir flujos financieros. Del total de sus ingresos, casi 240.000 euros procedían de Análisis Relevante, la empresa fundada por Julio Martínez, de la que llegó a cobrar 18.000 euros por la redacción de informes Sergio Sánchez, exdirectivo del CNI y de Indra que actualmente forma parte del organigrama de Movistar+. Sánchez se incorporó a esta filial de Telefónica tan sólo unas semanas después de que un amigo íntimo de Zapatero fuera nombrado presidente. Me refiero a Javier de Paz, antiguo consejero de la compañía de telecomunicaciones y quien en su día ejerciera de secretario general de Juventudes Socialistas. A riesgo de alargar el análisis, creo que merece la pena ampliar el foco sobre el portfolio de Whathefav. Porque siempre que se observa su lista de clientes se suele omitir un nombre que, aunque no se nombra en el auto de la Audiencia Nacional ni se le haya vinculado a la red de presunta corrupción de Zapatero, está cargado de enjundia y significado. Es el del Grupo AGEM. Su alma mater es Pedro Hermosilla, un empresario al que el régimen castrista envió a prisión provisional en 2009 acusado de cohecho y de vulneración de la ley de contratos con el Estado cubano. Miguel Ángel Moratinos —entonces, ministro de Asuntos Exteriores— viajó a la isla y consiguió su liberación con cargos, junto con la de dos presos políticos. Unas semanas después, el empresario regresó a España. Entre 2013 y 2017, Moratinos fue consejero y presidente de la empresa Lindmed Trade, vinculada a esta compañía multinacional, dedicada, entre otras cosas, al suministro de productos sanitarios y biotecnológicos. ¿A qué se dedica el Grupo AGEM? Su web corporativa explica que “ofrece productos y servicios en sectores tan diversos como sanidad, industria, medio ambiente, seguridad/protección, infraestructuras, edificación, inmobiliario, ciencia y tecnología y otras necesidades industriales en general”. Trabaja en Marruecos, Mozambique, Bolivia, Angola o Guinea Ecuatorial. En este último país figura como uno de los contratistas españoles autorizados para operar. Hace algo más de un año, según publicó El Independiente, exploró una colaboración con Indra Soluciones Tecnologías de la Información S.L.U en el marco de la digitalización de la Administración de la dictadura de Obiang. Ambas partes negaron que llegaran a celebrar contrato alguno. Varios de los grandes contratos a los que ha accedido en los últimos años los consiguió en Angola en 2023, dentro del consorcio formado por el Grupo Agem Ingenieria y Projectos, S.A.U. y la empresa Noráfrica, S.A. Ascendieron a un total de 92 millones de dólares y el presidente angoleño autorizó su adjudicación simplificada “por razones de financiación externa”, según se refleja en su diario oficial. Dos años antes, un representante de esta empresa había participado en el Foro Empresarial Angola-España, dentro de una visita de Pedro Sánchez tanto a este país como a Senegal para reforzar los lazos con España. En ese momento, AGEM estaba envuelta en una situación comprometida en Bolivia, después de que se le involucrara en un caso de compra irregular de respiradores durante la pandemia de covid-19. La investigación de la Fiscalía boliviana determinó que la compañía actuó como intermediaria en la adquisición de 324 ventiladores pulmonares de la marca Yuesen Med para el Gobierno de transición de Jeanine Áñez. Bolivia los compró a 35.868 dólares por unidad, cuando el coste real de cada equipo (fabricación y transporte) no superaba los 12.963 dólares, según los documentos de exportación chinos. El ministerio público calculó que el contrato generó un perjuicio al Estado boliviano de 10.456.332 dólares. El logotipo de AGEM —grupo que llegó a usar firmas en Suiza y Malta para sus negocios— aparecía en la web de Whathefav. De hecho, los diseños que realizaron para la compañía de Hermosilla todavía se pueden ver en la página oficial de la agencia de las hijas de Zapatero. Otra parte del rastro ha desaparecido, aunque hay que reconocer que, tanto dentro como fuera de los medios, el rastro del expresidente siempre ha sido difícil de eliminar.
La curiosa 'otra cara oculta' del negocio de las hijas de Zapatero
Empresas como el Grupo AGEM formaron parte de su cartera de clientes. Su portfolio define a la perfección el círculo de influencia de Zapatero










