Josef Aschbacher*Actualizado Viernes,

mayo

08:27Los recientes cambios adoptados por Estados Unidos en la organizaci�n del programa Artemis reflejan un panorama en r�pida transformaci�n para la exploraci�n espacial humana. Las decisiones de suspender la estaci�n Gateway y de cancelar la misi�n Mars Sample Return alteran los planes de Europa para la exploraci�n lunar, poniendo de manifiesto una realidad m�s amplia: Europa se ha vuelto demasiado vulnerable a decisiones que no est�n bajo su control.Europa debe decidir si prefiere seguir dependiendo de otros para enviar a sus exploradores al espacio o si asume plenamente su papel de potencia espacial con capacidades propias. Como director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), estoy convencido de que la capacidad de efectuar vuelos espaciales tripulados de manera aut�noma no es un lujo. Es una necesidad absoluta para garantizarle a Europa la libertad de disfrutar de los beneficios cient�ficos, econ�micos, estrat�gicos y geopol�ticos que proporciona el espacio y de inspirar a nuevas generaciones a construir el futuro europeo.Por medio de Explore2040, los Estados miembros de la ESA ya han acordado una estrategia coherente de exploraci�n conjunta, sentando las bases para desarrollar capacidades europeas propias tanto en exploraci�n humana como rob�tica. Sin embargo, las decisiones pol�ticas nunca han llegado a apostar plenamente por la autonom�a en exploraci�n humana, una falta de decisi�n que ha tenido consecuencias duraderas. Para remediarlo, ahora debemos tener la voluntad pol�tica de adaptar y acelerar nuestra hoja de ruta.Durante d�cadas, la ESA ha desarrollado misiones y sistemas de primer nivel en ciencia, tecnolog�a, observaci�n de la Tierra y navegaci�n que muy pocos actores en el mundo son capaces de igualar. Desde la construcci�n del sistema de observaci�n de la Tierra m�s completo del mundo con Copernicus, hasta convertir Galileo en una referencia global en navegaci�n por sat�lite, pasando por misiones cient�ficas que transforman nuestra comprensi�n del universo o por el desarrollo de tecnolog�as clave para la exploraci�n espacial rob�tica, la ESA siempre ha conseguido convertir la ambici�n europea en realidad operativa. Toda la experiencia acumulada no es casual. Es precisamente lo que le da a Europa la credibilidad necesaria para construir su propio futuro en exploraci�n espacial.Las alianzas y la cooperaci�n internacional son pilares fundamentales del modelo europeo en el espacio, y eso no va a cambiar. La reputaci�n de la ESA como socio fiable descansa en el cumplimiento de sus compromisos en plazo y al m�ximo nivel t�cnico. Esto hace que nuestros socios elijan trabajar sistem�ticamente con nosotros. Ahora bien, no debemos dejar que la cooperaci�n derive en dependencia. El entorno actual exige que diversifiquemos nuestras alianzas en el plano internacional y reforcemos nuestras capacidades operativas aut�nomas para evitar puntos �nicos de fallo, sean estos pol�ticos, t�cnicos o estrat�gicos. Solo as� Europa podr� decidir cu�ndo actuar de manera independiente y cu�ndo cooperar globalmente, protegiendo sus inversiones y su industria en un contexto de incertidumbre geopol�tica.Nuestros ingenieros y cient�ficos est�n entre los mejores del mundo, nuestra industria es de primer nivel y nuestro modelo institucional -capaz de unir a m�ltiples naciones en torno a objetivos comunes priorizando la seguridad, la legitimidad y la ciencia- es s�lido y ha demostrado su eficacia. La fuerza colectiva de 23 Estados miembros no es una limitaci�n, sino todo lo contrario. Nuestra diversidad es nuestro mayor activo, tanto desde un punto de vista financiero como pol�tico, industrial e intelectual, porque aporta continuidad y resiliencia a las decisiones compartidas que trascienden cualquier cambio de pol�tica a nivel nacional.Pero esta fuerza solo existe si actuamos juntos. La fragmentaci�n nos debilita; la unidad nos hace m�s fuertes. Las naciones europeas deben resistir la tentaci�n de replegarse sobre s� mismas y hacer planes en solitario para explorar la Luna y el resto del universo. A largo plazo, ning�n Estado miembro puede conseguir por s� solo lo que podemos alcanzar juntos. Mediante su s�lida organizaci�n multilateral, la ESA sirve a los intereses de sus Estados miembros garantizando que las decisiones se tomen colectivamente y que las prioridades nacionales se traduzcan en �xitos compartidos.El panorama cambiante al que asistimos en la actualidad no es nuevo. Cuando Europa tom� la dif�cil y no menos necesaria decisi�n de poner fin a la cooperaci�n con Rusia en la misi�n ExoMars o en el transporte de nuestros astronautas al espacio, sab�amos que est�bamos reduciendo nuestras opciones. El contexto actual no es una sorpresa, sino una llamada a actuar con determinaci�n ante un entorno geopol�tico en constante evoluci�n. Debemos aprovechar este momento decisivo y convertirlo en una oportunidad para redefinir nuestra posici�n.Ya no hay margen para retrasos. Nos encontramos en una situaci�n �nica que conjuga la toma de decisiones pol�ticas e hitos financieros clave: el Consejo de la ESA en junio, la Cumbre Internacional del Espacio en septiembre, el Consejo Ministerial intermedio de la ESA sobre exploraci�n en diciembre y el Consejo Ministerial en pleno en 2028. Paralelamente, la Uni�n Europea est� finalizando su Marco Financiero Plurianual para 2028-2035. Nunca ha habido un momento m�s oportuno. Incluso si empez�ramos hoy, necesitar�amos a�os para desarrollar una capacidad aut�noma. Debemos actuar con rapidez. El coste de la inacci�n ser�a muy superior a la inversi�n necesaria.�Y si no lo hacemos ahora, cu�ndo? �Y si no lo hace la ESA, qui�n?La Historia no esperar� a que Europa se sienta c�moda y preparada: avanzar� con o sin nosotros. La alternativa que Europa tiene ante s� es muy clara: �seremos los pilotos de nuestro propio futuro o meros pasajeros? Contamos con todo lo necesario. Solo quedan la confianza y la voluntad pol�tica para actuar.*Josef Aschbacher es director de la Agencia Espacial Europea (ESA).