Las trabajadoras del comercio textil de A Coruña, la mayoría vinculadas a las marcas de Inditex, han convocado una jornada de huelga para este viernes en demanda de la continuidad del convenio provincial y contra la implantación de un marco estatal que, según denuncian, supondría una pérdida de derechos conquistados durante años de conflictos laborales. Una semana después, el 29 de mayo, será el turno de las empleadas de los supermercados e hipermercados de la gran distribución alimentaria, que preparan otro paro tras meses de bloqueo en la negociación de su convenio. Son conflictos distintos, con reivindicaciones diferentes, pero comparten un mismo paisaje laboral: sectores feminizados, salarios bajos y grandes empresas marcando el suelo de las condiciones laborales.PublicidadEn el caso del comercio textil, el choque gira alrededor de la patronal ARTE, la Asociación Retail Textil España, creada en 2022 y formada por compañías como Inditex, Mango, Primark, H&M y Tendam, entre otras. La asociación nació para negociar un convenio estatal del sector que sustituya a buena parte de los convenios provinciales existentes.Las trabajadoras coruñesas sostienen que ese cambio supondría perder derechos históricos logrados en Galicia tras años de movilización. "No conozco ningún convenio estatal en un sector masculinizado que se negocie lejos de donde están las trabajadoras. Sólo sucede en los sectores feminizados", afirma Lucía Domínguez Rodríguez, delegada de la CIG en Inditex. Consecuencias"En el punto en el que estamos, las consecuencias no van a ser que no podamos mejorar nuestras condiciones, sino que podamos mantenerlas o evitar que empeoren, que es la intención de la patronal. Quieren robarnos derechos que conseguimos después de años de lucha". Domínguez vincula directamente la creación de ARTE con esa estrategia empresarial: "Para eso la crearon, para aglutinar a las grandes empresas y rebajar las condiciones laborales". La patronal, por su parte, defiende públicamente que el convenio estatal busca homogeneizar condiciones y modernizar el sector.El peso de Inditex resulta determinante en la provincia. El grupo fundado por Amancio Ortega concentra miles de empleos directos e indirectos en el área de A Coruña y funciona como referencia salarial y organizativa para buena parte del comercio textil gallego. Las huelgas de dependientas de Zara y otras cadenas del grupo ya marcaron un precedente en 2022, 2023 y 2024, cuando las trabajadoras lograron mejoras salariales tras varias campañas de movilización.PublicidadLucía Domínguez, trabajadora de Inditex: "Quieren robarnos derechos que conseguimos después de años de lucha"Ahora el temor es otro: perder el control de la negociación colectiva y quedar subordinadas a un convenio estatal negociado en Madrid. Las trabajadoras consideran que el convenio provincial gallego permitió consolidar descansos, pluses y condiciones más favorables que las previstas en muchos acuerdos estatales. Y señalan además una cuestión estructural: la centralización de los convenios aparece sobre todo en sectores altamente feminizados.Ese argumento conecta directamente con el conflicto de la alimentación. El comercio alimentario de A Coruña —donde destacan compañías como Gadisa, Froiz y Vegalsa-Eroski— lleva meses negociando sin acuerdo. Las movilizaciones comenzaron a principios de mayo y desembocarán en una huelga convocada finalmente para el 29 de mayo después de que la patronal alegara defectos formales en la comunicación inicial del paro previsto para este sábado.Movilizaciones"Empezamos a negociar el 14 de enero y durante seis reuniones la empresa se mantuvo inamovible en su postura: un 0% de subida salarial", explica Alejandra Varela Dorado, trabajadora de Gadisa y delegada sindical. "También querían quitarnos los 'sábados de calidad', una reducción de jornada de tres sábados al año, y los tres días de asuntos propios que teníamos". Según relata, después de las primeras movilizaciones la patronal planteó una subida salarial escalonada pero sin cláusulas de revisión ligadas al IPC.PublicidadEl conflicto salarial resume bastante bien la situación del sector. "Llevo 27 años en la empresa y mi sueldo son 1.160 euros al mes. De 2.700 trabajadores la gran mayoría somos mujeres, especialmente en los tramos de salarios más bajos. No es que estemos explotadas, estamos sobreexplotadas", sostiene Varela. "La patronal debe creer que nuestros sueldos son complementarios, pero en la mayoría de los casos son el único salario que entra en casa. Nosotras mantenemos a nuestras familias y ya no podemos más".La representante sindical describe además un modelo de negocio sostenido sobre jornadas parciales, disponibilidad constante y presión sobre las plantillas. "Son empresas que tienen beneficios multimillonarios, y que los aumentan a costa de destrozar la vida de la gente. Hay compañeras a media jornada a las que les están pagando a nueve euros la hora las complementarias que les obligan a hacer. Y nos persiguen por las bajas, muchas de las cuales vienen de la precariedad laboral en la que estamos".En el trasfondo de ambos conflictos aparece un mismo debate: qué sucede cuando las grandes empresas de sectores feminizados concentran suficiente poder para arrastrar las condiciones del resto del mercado. En la alimentación gallega, Gadisa, propietaria de la cadena de supermercados Gadis propiedad de la familiar Tojeiro, funciona desde hace años como empresa de referencia por volumen de plantilla y presencia territorial, en un papel similar, salvando las distancias, al que representa Inditex en el textil. Lo que acuerdan o dejan de acordar esas compañías acaba condicionando al conjunto del sector.AdvertenciaEl ejemplo que más se repite entre las trabajadoras es el de Vegalsa-Eroski, regida por convenio estatal desde 2006 y utilizada ahora como advertencia para las empleadas del comercio textil. "A nosotras también nos dijeron que conservaríamos nuestras condiciones, pero a la larga no fue así. Perdimos ayudas al transporte, ayudas por hijo, poder adquisitivo...", explica Nazaret Álvarez de Neira, delegada de la CIG en la compañía."A día de hoy, después de 22 años en la empresa, yo gano 18.064 euros al año, un euro más de lo que cobra una compañera que se incorpore hoy mismo. En 2002, con el convenio provincial, teníamos 20 minutos para el descanso del café, hoy son 15 minutos", añade. Para Álvarez, el patrón se repite: "Los convenios estatales se aplican siempre a sectores feminizados. No conozco un caso de convenio estatal en sectores de empleo masculino".Alejandra Varela, trabajadora de Gadisa: "Las mujeres estamos diciendo basta ya. La huelga va a ser un éxito"La sindicalista vincula directamente esa evolución con la pérdida progresiva de poder negociador de las plantillas. "Vegalsa tiene beneficios multimillonarios a costa de depauperar las condiciones de sus trabajadoras". Y lanza un mensaje a las empleadas de Zara, Bershka o Pull&Bear que preparan la huelga de esta semana: "Les recomiendo a las compañeras del comercio vario y de la distribución que sigan peleando, que defiendan sus derechos, porque si no, los van a perder. Hay que salir a la calle, hay que luchar".En Galicia existen precedentes recientes de grandes movilizaciones en sectores feminizados del comercio. Las huelgas de Inditex, las protestas de residencias y de los servicios ayuda a domicilio o las movilizaciones de las conserveras mostraron una tendencia que vuelve ahora a repetirse: trabajadoras con salarios modestos enfrentándose a compañías con beneficios récord y estructuras empresariales gigantescas. En muchos casos, además, se trata de mujeres de mediana edad con décadas de antigüedad laboral y escaso margen para cambiar de empleo.Publicidad"Las mujeres estamos diciendo basta ya""Esto se va a romper por algún lado. Las mujeres estamos diciendo basta ya. La huelga va a ser un éxito", asegura Alejandra Varela. "Hay una implicación tremenda de la plantilla, por eso han intentado reventarla con la argucia del defecto en la comunicación. Eso, además, ha enfadado a la gente". Detrás de las cajas de supermercado y de los probadores de Zara, lo que empieza a emerger en A Coruña es algo más que dos conflictos laborales aislados: una pelea por decidir hasta dónde puede seguir precarizándose el trabajo de las mujeres en dos de los sectores más rentables del país.
De Zara a Gadis: rebelión de mujeres contra la precariedad laboral en el comercio de A Coruña
Las trabajadoras del comercio textil y de la alimentación convocan huelgas contra la pérdida de derechos y la precariedad en dos sectores feminizados, precarizados y dominados por gigantes como Ind...











