Desde hace un tiempo es normal ver a un langur oscuro, un primate malasio inconfundible por las llamativas manchas blancas que enmarcan sus ojos como si llevara gafas, haciendo funambulismo sobre puentes rojos de goma colgantes en la ciudad de Penang. La pérdida de los bosques de la zona había acorralado a estos animales en la urbe, forzándolos a jugarse la vida a diario sorteando los coches para buscar comida. Ante el augmento de atropellos que empujaba a la especie hacia la extinción, el grupo conservacionista 'Langur Project Penang' (LPP) decidió construirles los puentes imitando la flexibilidad de las ramas y permitiéndoles cruzar el cielo urbano con total seguridad.El motor principal de la iniciativa es la red comunitaria de vecinos de todas las edades, que se han convertido en apasionados “científicos ciudadanos” que dedican sus horas a rastrear a los grupos, estudiar sus rutas y registrar sus hábitos alimenticios para guiar futuras reforestaciones.Para aliviar las fricciones provocadas por las incursiones en los tejados o los robos furtivos por las ventanas, algunos voluntarios se han volcado en hacer pedagogía puerta a puerta, enseñando a la comunidad tácticas inofensivas para espantarlos con un poco de agua.
Puentes de cuerda reducen la mortalidad de monos langures oscuros en Malasia
Los ciudadanos de la localidad de Penang están muy comprometido con la iniciativa













