El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, aplicó en sus primeros seis meses de gobierno la receta de los gobiernos de ultraderecha de Abya Yala, –Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, José Antonio Kast en Chile- subordinados al gobierno de Donald Trump en Estados Unidos: eliminar los impuestos a los ricos, privatizar la educación, salud y servicios para los sectores empobrecidos, acabar con los derechos laborales, atentar contra la jubilación, profundizar el extractivismo, entregar la tierra y los bienes comunes como el litio a las transnacionales, empresarios y terratenientes, endeudar al país, y ofrecer solo crisis económica, inflación, devaluación al pueblo.

Sin embargo, lo novedoso en el cuadro mundial es la enérgica resistencia del pueblo boliviano, y en especial de las mujeres. Integrantes del Feminismo Comunitario de Bolivia analizan esta resistencia de las mujeres de pollera, del pueblo empobrecido, y los modos en que están enfrentando al poder, sin concesiones, a pesar de la fuerte represión.

“La participación de las mujeres originarias y populares en las resistencias, no sólo estos meses, sino históricamente, ha sido en las calles, desde la memoria, transmitiendo lo que ha pasado en sus tiempos, porque ellas cuando el golpe de estado y desde antes, ya han hecho ollas comunes. En su momento han dado la poca comida que había en el departamento, porque en La Paz ha habido un bloqueo de más de 30 días. Hemos hecho ollas comunes, hemos sido amenazadas, hemos sido hasta perseguidas en redes por haber hecho ollas comunes para los mineros, ya que en ese momento estaba resistiendo la central obrera boliviana.