Manuel NietoActualizado Viernes,
mayo
00:09�No vamos a trabajar y vamos a caminar por la calle con ropa bastante llamativa�, anticipa Ada, una de las participantes de la huelga de strippers y trabajadoras sexuales que se llevar� adelante en Montreal este fin de semana en un contexto de alt�sima demanda de sus servicios: el Gran Premio de Canad� de la F�rmula 1.El reclamo del Comit� Aut�nomo de Trabajadoras Sexuales (CATS) est� dirigido a los due�os de los clubes nocturnos que obligan a las strippers a pagar una �tarifa de barra� para poder bailar en sus locales (y luego recolectar propinas de los clientes y, eventualmente, acordar otros servicios).Lo que denuncian las CATS es que, en las noches del Grand Prix, esos aranceles se vuelven abusivos, y llegan a superar los 100 d�lares canadienses -unos 62 euros al cambio actual-, incluso cuando ellas son el mayor atractivo de los locales que desbordan de turistas durante estas fechas.Adem�s, buscan avanzar hacia un marco laboral que proteja sus derechos ante los �abusos� que cometen algunos clientes, especialmente los que llegan a estos espect�culos desinhibidos y estimulados por el rugir de los motores m�s potentes del mundo.Las reivindicaciones de las strippers ante el Gran Premio de Canad�A la lista, Ada suma sus propias reivindicaciones: quiere ser aceptada en todos los clubs, y no en el �nico que admite bailarinas trans. En �la industria� desde hace cuatro a�os (�hice mis primeras experiencias como dominatrix�), se define como trabajadora sexual, por su labor como stripper y por la prestaci�n de �servicios de visitas�. Cuenta que tiene �entre 20 y 30 a�os� y pide que no se publiquen sus fotos porque su familia desconoce su actividad profesional.Las bailarinas como Ada llegan a los clubes para hacerse un lugar en sus escenarios, mostrar su talento con la danza y as� promocionarse. �Pero no te pagan por ese baile. Depende �nicamente de las propinas de los clientes y a veces bajas del escenario y no recibes ninguna propina. Luego tienes que acercarte, hablar con ellos y venderles bailes. As� es como ganas dinero�, explica ella en conversaci�n telef�nica con Cr�nica, en ingl�s pero mostrando por momentos su buen espa�ol, un idioma que le resulta familiar por muchos de sus clientes, tanto latinoamericanos como peninsulares.�Queremos poner fin a las cuotas racistas en la contrataci�n para que m�s personas puedan trabajar y no sean discriminadas por factores como la raza, el g�nero, la edad o el peso corporal�, exige.El combate contra la tarifa de barra es solo un primer paso para las trabajadoras canadienses. �Tambi�n queremos luchar para obtener el estatus de empleadas. No solo para tener un salario m�nimo por hora, sino porque de esa manera tendremos mejores protecciones laborales y m�s posibilidad de sindicalizarnos y tener los mismos derechos que el resto de los empleados�, apunta Ada.�Algunos pueden ponerse pesados y m�s transgresores con algunas bailarinas, especialmente los que no son de aqu��En ese sentido, desde el gremio ponen el foco en la seguridad porque al no tener un v�nculo formal con los due�os de los clubes o salones de masajes, quedan desprotegidas ante eventuales conflictos con los asistentes. �Hay dos tipos de clientes: los buenos y los malos. Algunos pueden ponerse pesados y m�s transgresores con algunas bailarinas, especialmente los que no son de aqu��, dice Ada en referencia a los que aterrizan en la ciudad por la carrera y se sienten con luz verde para pisar el acelerador a fondo tambi�n fuera del circuito Gilles Villeneuve. �Los due�os no se preocupan por la seguridad de las bailarinas y ha habido mucho abuso relacionado a eso�, marca.En ese contexto hostil, las performers pueden ganar a partir de 200 d�lares y superar los mil, pero, para ellas, el Grand Prix no necesariamente es una coronaci�n de gloria. �Durante estas fechas los due�os aceptan a muchas m�s chicas, incluso por encima de la cantidad de clientes, y tienes que, no pelear, pero s� esforzarte para conseguir clientes propios�, describe Ada. Y confirma que a la ciudad llegan muchas trabajadoras sexuales golondrinas atra�das por el show de la F�rmula 1.�Tenemos personas en Toronto, Vancouver y Winnipeg dici�ndoles a las strippers de all� que no vengan a Montreal porque hay una huelga, que se queden en sus ciudades�, comenta Ada. Y a�ade: �Alentamos a la gente a organizarse en sus lugares de trabajo. Lo importante es mostrar que tenemos fuerza y que tenemos n�meros para luchar por nuestros derechos. Y sabemos que los due�os son conscientes y est�n estresados por la repercusi�n del tema en los medios. Hay un sal�n de masajes que anunci� que este s�bado no abrir�.Ada no va a trabajar el s�bado y se va a sumar a una manifestaci�n callejera que est� en plena organizaci�n. La idea de las trabajadoras, en principio, es mostrarse en las calles de Montreal �montadas�, con ropa m�nima y llamativa. De esta manera, las s�per estrellas como Verstappen, Hamilton, Alonso o Colapinto tendr�n este fin de semana una inesperada competencia.














