Cuando el astronauta Scott Kelly regresó a la Tierra después de pasar casi un año en órbita, la atención pública se concentró en detalles fáciles de resumir: volvió temporalmente más alto, más débil y algunos milisegundos más joven que su hermano gemelo idéntico, Mark Kelly. Sin embargo, detrás de esos titulares apareció una conclusión mucho más inquietante para la ciencia espacial, ya que su cuerpo sufrió cambios biológicos que nunca se estabilizaronScott Kelly pasó 340 días a bordo de la Estación Espacial Internacional. Mientras él permanecía en el espacio, Mark Kelly se quedó en Arizona como sujeto de control. Ambos compartían el mismo ADN, la misma crianza y gran parte de las mismas condiciones de vida. Esa coincidencia permitió a la NASA realizar uno de los experimentos humanos más precisos jamás hechos sobre los efectos del espacio en el organismo, según informó Space Daily.Durante la misión, los investigadores recolectaron muestras de sangre, saliva, orina y heces de ambos hermanos, además de pruebas cognitivas constantes. El objetivo fue detectar qué cambios aparecían exclusivamente en el cuerpo expuesto a la microgravedad, la radiación cósmica y el aislamiento prolongado.El resultado más conocido del estudio fue también el más malinterpretado. Muchos informes aseguraron que el ADN de Scott Kelly había cambiado un 7%. En realidad, la secuencia genética siguió intacta. Lo que cambió fue la “expresión genética”, es decir, la forma en que ciertos genes se activan o se desactivan dentro del organismo, según informó Space Daily.La mayoría de esas alteraciones desaparecieron seis meses después del aterrizaje. Sin embargo, cerca del 7% continuó fuera de sus niveles normales. Los cambios persistentes afectaron funciones vinculadas al sistema inmunitario, la reparación celular, la formación ósea y la actividad mitocondrial, responsable de generar energía en las células.Los investigadores también encontraron un fenómeno inesperado en los telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas y funcionan como indicadores del envejecimiento biológico. Antes de la misión, los científicos esperaban que se acortaran debido al estrés extremo del espacio. Ocurrió lo contrario. Los telómeros de Scott Kelly se alargaron durante la estadía orbital, según informó Space Daily.Los cambios en su cuerpo más alarmantesPero el hallazgo más preocupante apareció tras el regreso. Apenas 48 horas después del aterrizaje, esos telómeros se redujeron de forma abrupta y quedaron incluso más cortos que antes de la misión. Además, aparecieron anomalías cromosómicas que persistieron durante años.El estudio también detectó efectos duraderos en el cerebro. Scott Kelly mostró tiempos de reacción más lentos y una menor capacidad cognitiva durante los meses posteriores al viaje. Según los investigadores, el cerebro no se recupera con la misma rapidez que los músculos o los huesos después de una misión prolongadaLos cambios metabólicos vinculados al hígado también llamaron la atención de los científicos. Los análisis mostraron alteraciones en la regulación de lípidos, la sensibilidad a la insulina y otros marcadores relacionados con el funcionamiento hepático. Según informó Daily Space, ese órgano cumple un papel central en el metabolismo y cualquier desajuste puede afectar al resto del cuerpo.El estudio de los gemelos también reavivó la preocupación por la radiación espacial. Scott Kelly estuvo dentro de la relativa protección magnética terrestre que rodea a la Estación Espacial Internacional. Una futura misión a Marte expondría a los astronautas a niveles mucho mayores de radiación cósmica, con riesgos que todavía no tienen solución definitiva.La NASA considera que el experimento de los hermanos Kelly fue irrepetible. Ninguna otra misión contará con dos astronautas gemelos idénticos, uno en órbita y otro en la Tierra, para comparar cada cambio molecular del cuerpo humano.