La campaña militar lanzada por Estados Unidos contra Irán ya comienza a mostrar el desgaste de una guerra de alta intensidad que ha durado varias semanas, por lo que la Operación Furia Épica del presidente estadounidense Donald Trump representa un enorme gasto para el Gobierno de EE. UU, que nunca estuvo de acuerdo con la decisión.
Esto se debe a que la campaña militar de los Estados Unidos, coordinada con Israel y dirigida contra objetivos iraníes, ha incluido múltiples combates aéreos, diversos ataques con misiles y operaciones navales en distintos puntos de Medio Oriente, de manera que, tras el alto al fuego de abril, la situación continúa siendo cambiante.
Frente a este escenario, un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS, por sus siglas en inglés) advierte que los costos de la guerra en Medio Oriente podrían aumentar debido a la “continuidad de los combates, la clasificación de información y las dificultades para atribuir algunos incidentes” en Teherán.
Por lo tanto, aunque la sede del Departamento de Guerra de Estados Unidos todavía no ha publicado un balance oficial completo de pérdidas, el CRS reconoció que el costo estimado de la Operación Furia Épica contra Irán ya supera lo estipulado por el magnate neoyorquino, quien no contempló los costos de reparación o sustitución de equipo.












