Entrevista Chimp�nVeinte a�os despu�s de pasar por la c�rcel por homicidio imprudente, el bailaor afronta su pasado: "No puedo arrancar esa p�gina del libro de mi vida, pero una p�gina no es todo el libro"Actualizado Mi�rcoles,
mayo
21:32La vida de Farruquito (Sevilla, 1982), probablemente el mejor bailaor flamenco del siglo, est� marcada por lo ocurrido el 30 de septiembre de 2003 en su ciudad. Ese d�a, Juan Manuel Fern�ndez Montoya, su verdadero nombre, atropell� a un peat�n, Benjam�n Olalla, al saltarse a alta velocidad un sem�foro y abandon� el lugar. La v�ctima falleci� horas despu�s y el bailaor fue condenado por homicidio imprudente y omisi�n de socorro. Pas� 14 meses en la c�rcel. Dos d�cadas despu�s y con su carrera de nuevo en alto, habla por primera vez de aquello en un documental, ‘Ser�s Farruquito’, que ya est� en los cines.�Por qu� ahora? Lo primero, decir que comet� un error muy grave y que v�ctima s�lo hay una y no soy yo. No pretendo negar aquello, pero se contaron muchas mentiras que se han convertido casi en la versi�n oficial porque se han seguido repitiendo desde entonces y quer�a aclararlas. Se dijo que yo no ten�a carnet de conducir ni seguro y que hab�a intentado culpar a mi hermano y todo eso es falso. S� los ten�a y nunca quise culpar a otro.Pero, tras el atropello, te diste a la fuga.Es el mayor error de mi vida, me encantar�a poder volver atr�s y hacerlo todo distinto, pero pas� como pas� y tengo que asumirlo. Entonces decid� callarme, pero no call� para otorgar, mi silencio no era porque fuera verdad todo lo que estaba contando. Call� porque me parec�a lo que ten�a que hacer en esa situaci�n, por respeto a la v�ctima, porque despu�s de hacerlo todo mal, �qu� ten�a que hablar? Ten�a que callar, asumir lo que tocaba y respetar y eso fue lo que hice. Si en el documental hablo del accidente es porque creo que no puedes arrancar una p�gina del libro de tu vida, pero tampoco creo que esa p�gina sea todo el libro.�Qu� pas�?Estamos hablando de algo que pas� hace 23 a�os y todav�a no puedo hablar de ello en muchos momentos, me cuesta la vida y me echo a llorar. A�n me pregunto una y otra vez por qu�. Por qu� tom� esa decisi�n, por qu� fui tan est�pido, por qu� no me qued�, por qu� tuvo que salir todo tan mal… Pero con la ayuda de Dios y de la gente que me quiere, me han ido haciendo entender poco a poco que no hay una respuesta, que hay cosas en la vida que no tienen explicaci�n y esta fue una de ellas. No ten�a sentido alguno que eso pasara, sobre todo a la v�ctima, no pretendo quitarme responsabilidad, pero a m� tampoco. Me he criado en un ambiente de mucha humanidad, de mucha solidaridad y meter a mi familia en una cosa as� me destroza. Todav�a hoy. �Sabes algo que me dicen y me molesta?�Qu�? Que busque la parte positiva. Una cosa as� no tiene ninguna parte positiva. Te dicen: "Habr�s aprendido a ser mejor persona". Hostia, pues no lo s� porque yo nunca me he considerado una mala persona, nunca he querido hacer da�o voluntariamente a nadie. Al final, con el paso de los a�os uno aprende a tener el recuerdo m�s en la cabeza que en el coraz�n porque, si no, no puedes seguir adelante.�A�n lo percibes en la mirada de la gente?Notas que siempre est� ah�. Por fortuna, con los a�os se ha ido entendiendo que la gente merece una segunda oportunidad. No pretendo dar pena, por supuesto, pero tuve que arrastrar el estigma durante much�simos a�os, con las puertas cerradas de todos los teatros, nadie quer�a contar conmigo. Eso me arruin� en todos los aspectos de mi vida, el personal, el profesional, el econ�mico… Me hicieron seguir adelante mi familia y mis amigos, siempre me han estado repitiendo: "Juan, t� no eres lo que dice la gente". Porque lleg� un momento en el que me estaba convenciendo de que era la peor persona del mundo y que una horrible decisi�n me defin�a. Todav�a a veces noto que hay gente que me sigue viendo as�. �Lo entiendes?S�, lo entiendo porque lo que hice fue muy grave. No me gusta, porque creo que ya he pagado y no es justo, pero he aprendido a vivir con ello porque no pude hacer para arreglarlo en aquel entonces y no voy a poder hacer nada ahora. Sigo en mi camino intentando ayudar a todo el que puedo y demostrar que soy mucho m�s que un error.‘Ser�s Farruquito’. �Ese imperativo es bendici�n o condena? No estaba obligado a serlo, sino destinado. Crec� en una familia de flamenco. El maestro Farruco es mi abuelo, mi padre era cantaor y mi madre, bailaora y yo empec� a jugar a la m�sica porque mi gente lo hac�a y yo tambi�n quer�a cantar, bailar, tocar… Tuve una primera experiencia incre�ble con cinco a�os, cuando me fui a Estados Unidos de gira con Farruco, Manuela Carrasco, Fernanda y Bernarda de Utrera, el t�o Chocolate… Ah� me enamor� del flamenco y para m� ha sido una bendici�n. Fue como el ni�o que quiere ser futbolista y lo meten a jugar en el Madrid o en el Bar�a, a los cinco a�os yo estaba jugando con Messi. Me lo he pasado incre�ble en mi infancia, aprendiendo y viviendo con mis �dolos.�No has so�ado otras vidas?S�, las he so�ado, pero no las he cre�do. Siempre me han gustado la poes�a y la pintura y, de joven, tuve una �poca en la que quise estudiar Derecho para luchar contra las injusticias que ve�a alrededor, pero estaba tan enamorado de la m�sica que no me daba tiempo a tomarme en serio otra cosa. A m� me llamaba el arte. Al levantarse por la ma�ana, hay gente que necesita salir a la calle a correr, otros que necesitan pensar y otros que necesitamos crear algo. Esa sensibilidad te lleva a vincularte con el arte sin querer y en mi caso fue el flamenco.Farruquito posa para la entrevista.Javier Barbancho�Qu� te impulsaba?Mi necesidad siempre ha sido expresar lo que siento cuando no me sale con palabras. Entre otras cosas porque siempre fui un ni�o muy t�mido. No hablaba con nadie y viv�a al lado de gente tan grande que me sent�a muy intimidado. Todo ese sufrimiento de la timidez y de querer expresarme, pero no poder o no saber c�mo, me llev� al baile. En realidad, yo quer�a ser cantaor, pero bailar ha sido lo que me ha permitido expresarme. Para un t�mido es m�s f�cil desconectarse del p�blico bailando, que cantando. Entiendo que est�s a lo tuyo, en permanente movimiento, y no ves todas esas caras que te observan. Exacto. Yo creo que por eso no canto. Por eso y porque mi padre era un gran cantaor y le ten�a tanto respeto que pensaba: "�C�mo voy a cantar yo con lo malamente que canto comparado con �l?" [risas].�Existe el duende o es un clich�? El clich� es todo lo que hay alrededor del duende, pero el duende existe. Pasa como con la magia: la gente que cree en ella, cree en la de verdad y no en el truco de magia. En mi opini�n, el duende no es eso a lo que queremos ponerle nombre y que nos expliquen, el duende es esa magia que viene de repente a visitarte despu�s de llamarla much�simas veces con tu trabajo, tu disciplina, tu afici�n, tu respeto y tu humildad. Y ah�, de vez en cuando, aparece, pero hay que trabajar mucho. Como dec�a Paco de Luc�a, no creo que te salga una falseta bonita pelando papas [risas].�Se sobrevalora el talento? A m� me llevan diciendo toda la vida: "Claro, es que t� lo llevas en la sangre". Co�o, con llevarlo en la sangre no puedes estar 30 a�os bailando y haciendo espect�culos diferentes. Eso es imposible. Para m�, el talento es el trabajo. Lo que te da Dios, vamos a decirlo as�, es un don y supongo que yo tengo el don de que entiendo la m�sica, me expreso y transmito, pero el talento verdadero para m� es qu� haces t� con ese don. Sin trabajo no es nada.Antes de cumplir los 20 ya eras considerado el mejor bailaor del mundo, eras una estrella en Estados Unidos… �C�mo llevaste esa presi�n?Eso va con la personalidad de cada uno, porque hay gente a la que le pasa la mitad de las cosas que me han pasado a m� y lo mismo se mete en un s�tano y no sale nunca. Yo siempre he hecho lo mismo, en los momentos muy altos y en los muy bajos, que es centrarme en mi familia, sentirme satisfecho y orgulloso de lo que estoy haciendo en la profesi�n y, sobre todo, seguir aprendiendo en lo personal. Siempre he sido muy cr�tico conmigo mismo, casi nunca me gusto bailando. Cuando uno se centra demasiado en lo bien que lo est� haciendo, deja de aprender y pierde la humildad, que es lo m�s importante del arte.�Qu� es el flamenco?El flamenco es un p�jaro que est� en la playa con una pata para arriba y la otra posada, que tiene unos colores bell�simos y se siente libre, pero elige quedarse en el mismo sitio. Eso es el flamenco para m�. El flamenco no es lo que nosotros queramos que sea, es lo que es y el resto somos los que nos adaptamos a �l.�Hay que ser gitano para entenderlo del todo?No, el flamenco lo puede entender cualquier persona. Hay que ser abierto de mente y el arte es de todos, pero tampoco se puede menospreciar la importancia del pueblo gitano en el origen del flamenco. Todo el mundo sabe que viene del pueblo gitano y no pasa nada por reconocerlo.�Sientes que a veces no se hace?S� y no entiendo por qu�, de verdad. Es como si yo me pongo a decir ahora que los gitanos hemos inventado los aviones. Pues no, pero la �nica cosa que hemos inventado los gitanos, reconoc�dnosla, co�o [risas].�Hay un punto de racismo en esto? Hay un punto de racismo en todo, no s�lo en el flamenco. En esta sociedad siempre se ha marginado un poco a las minor�as y sigue pasando. El problema es la ignorancia y ahora que tenemos tant�sima informaci�n en la mano, en un tel�fono, la mentalidad tendr�a que haber evolucionado, pero no s�lo no lo ha hecho sino que parece que est� otra vez de moda ser racista. Es falta de sensibilidad y de experiencia. Vivir, juntarte y viajar te quita la tonter�a. Es absurdo menospreciar a una minor�a como los gitanos por cuatro costumbres, que cada vez son menos. Nuestros abuelos s� ten�an sus diferencias, pero hoy t� y yo vivimos igual. De todos modos, yo veo m�s clasismo que racismo porque al gitano artista que llena un teatro lo quiere todo el mundo.T� ahora vuelves a hacerlo, �has recuperado cierta felicidad?La felicidad tambi�n es algo que se trabaja y tienes que decidir intentar serlo. Yo tengo much�simas cosas por las cuales ser feliz. Tengo tres ni�os y una mujer incre�ble, una familia que, aunque nos tiremos de los pelos muchas veces, nos queremos siempre y tengo reconocimiento profesional. �C�mo no voy a ser feliz si me pasan esas cosas? Ahora bien, siempre quedar� en m� una parte de tristeza y es justo que as� sea.






