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Liberal sin neoFue un torneo pequeño, casi artesanal.

Entre el quehacer diario, guerras en Europa, Oriente Medio y África, el drama del fiscal general y otro amparo otorgado o denegado por la CC, hay un rayo de luz: se acerca el Mundial de Fútbol. La historia comienza con Jules Rimet, quien tuvo una intuición audaz en una Europa marcada por la Primera Guerra Mundial: si los países iban a competir, mejor que lo hicieran con una pelota, y no con cañones. El Mundial de Fútbol nació como una idea improbable y una hazaña logística; hoy es una maquinaria épica global, con tecnología de punta y un toque de circo romano con WiFi.

Las reglas del fútbol fueron codificadas en 1863 por The Football Association: once por lado, dos porterías y un balón. El primer mundial de la FIFA se jugó en Uruguay, en 1930, sin eliminatorias, con doce equipos invitados, más el anfitrión. Varios equipos europeos, así como Egipto, no participaron porque el viaje tomaba semanas en barco y costos considerables que no recuperarían. Fue un torneo pequeño, casi artesanal, en el que se jugaron 18 partidos en tres canchas que variaban de tamaño y condición; algo de grama y bastante barro. Uruguay ganó la final 4 a 2 frente a Argentina; Estados Unidos quedó en tercer lugar y Yugoslavia, que ya no existe como país, en cuarto.