EditorialTras el auto del juez Calama hacen falta explicaciones profusas, no esl�ganes. S�nchez debe explicar por qu� dio un giro de 180 grados hacia Venezuela, y qu� influencia tuvo Zapatero en elloZapatero estrecha la mano de Delcy Rodr�guez en Caracas, en 2015.EfeActualizado Mi�rcoles,
mayo
23:03Audio generado con IAEl extra�o papel de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero en Venezuela siempre ha estado rodeado de sospechas. Su abierta cercan�a al aut�crata Nicol�s Maduro y a su �amiga� Delcy Rodr�guez debieron hacer saltar todas las alarmas en cualquier dem�crata hace a�os. Pero en el Gobierno de Espa�a no s�lo no saltaron: al contrario. La l�nea de blanqueamiento del r�gimen abanderada por Zapatero fue la que se impuso en La Moncloa y la que se mantiene hoy por razones nunca suficientemente explicadas.Ahora sabemos, seg�n los abundantes indicios recogidos por el juez Jos� Luis Calama, que el ex presidente socialista explot� sus contactos pol�ticos como pretendido mediador para hacer negocios que le reportaron beneficios millonarios. Por eso la posici�n de Espa�a se ve severamente comprometida. S�nchez est� obligado a explicar a los espa�oles por qu� motivos concretos dio un giro de 180 grados hacia Venezuela, y qu� influencia tuvo Zapatero en ese viraje. Porque, como desgrana hoy nuestro corresponsal Daniel Lozano, ambas l�neas discurrieron a la vez.La historia es conocida pero debe recordarse hoy, cuando la Audiencia Nacional sit�a al asesor �ulico de S�nchez y faro emocional del PSOE no ya como comisionista de Plus Ultra, sino como la figura de referencia para que pa�ses como la dictatorial China compraran petr�leo venezolano. Que un ex presidente aparezca inmerso en este tipo de negocios supera los m�s bajos l�mites morales.Defenestrado por su propio partido tras la crisis financiera, Zapatero penetr� en el c�rculo de Delcy y Jorge Rodr�guez hasta convertirse en un activo clave para el r�gimen: aplacando a la oposici�n, culpando a EEUU y utilizando las excarcelaciones seleccionadas como tarjeta de presentaci�n de su pretendida batalla por los �derechos humanos�. As� lleg� la moci�n de censura a Rajoy y tras ella, en poco m�s de un a�o, el enorme giro de Espa�a: de llamar �tirano� a Maduro, S�nchez pas� a abrazar una alianza con el r�gimen que no se rompi� ni con el obsceno fraude electoral de 2024 y que ha tomado vigor con Delcy al mando y EEUU abriendo el grifo del crudo.Zapatero ha actuado durante a�os como el legitimador internacional de un r�gimen salvaje que ha aplastado las libertades de su pueblo, lo ha torturado y ha perseguido a los dem�cratas. Y mientras los presos pol�ticos mor�an en las c�rceles, el pueblo pasaba hambre y millones hu�an, el ex presidente se enriquec�a presuntamente actuando de intermediador para PDVSA, protagonista del mayor desfalco que se recuerda.Albares dijo ayer que �la pol�tica de Espa�a hacia Venezuela se gu�a por un �nico inter�s, que es el de los espa�oles y las espa�olas�. Tras el auto del juez Calama hacen falta explicaciones profusas, no esl�ganes: conforme se conocen nuevos detalles de las pesquisas, la desconfianza hacia el Gobierno s�lo va en aumento.













