Tras su viaje, el expresidente español insiste en la oportunidad democrática de esta nueva etapa y defiende el papel de Delcy Rodríguez, con quien habla casi a diario

Hace apenas cinco meses, José Luis Rodríguez Zapatero abandonó Caracas frustrado y en silencio. Aquel viaje, realizado en secreto el pasado 30 de agosto, tenía como objetivo negociar con el régimen de Nicolás Maduro la liberación de varios presos políticos. La misión fracasó y el expresidente español regresó a Madrid con las manos vacías. El viaje nunca se hizo público y se sumó a una larga sucesión de intentos discretos de mediación que no siempre han dado el resultado esperado....

Esta vez ha sido distinto. Zapatero regresó de forma oficial. Aterrizó la madrugada del pasado viernes en Caracas para sumarse a los diálogos con los que el chavismo y algunos sectores de la sociedad venezolana intentan dar salida a años de convulsión política y represión. “Este es uno de los momentos más interesantes del país. Está empezando a cambiar, la gente tiene otra mentalidad”, ha comentado Zapatero a su entorno tras el viaje. “Será un proceso largo”, advirtió. “Escuchar y reconocer son actitudes esenciales”, dijo a sus interlocutores.