A lo largo de sus siete mandatos en el Congreso, el legislador Thomas Massie, republicano-libertario, había sobrevivido a los ataques de Donald Trump porque estaba muy enraizado en su distrito del norte de Kentucky. Este vez no pudo ser.¿Su problema? Ser capaz de romper con el monolitismo del partido conservador y arremeter contra el líder todopoderoso.“¿Cuándo se convirtió el bipartidismo en una mala palabra en este país?”, planteó Massie al conceder la victoria la noche del martes a su rival, el ex navy seal Ed Gallrein, el candidato elegido y creado por la Casa Blanca. “Si el poder legislativo siempre vota con el presidente, entonces sí tenemos un rey, pero si sigue la Constitución, tenemos una república”, remarcó.“Pude ver la Fox por primera vez en 18 meses y estaba el presidente hablando de que, por cierto, mientras la gasolina está casi a cinco dólares y el diésel casi a seis, hablaba de este gran salón de baile que va a construir, y parece el Imperio romano, la arquitectura del Imperio romano. Veo algunas analogías ahí”, en clara alusión a la decadencia de esa civilización.Massie se erigió en la voz crítica republicana al impulsar la divulgación de los archivos del pervertido Jeffrey Epstein (viejo amigo de Trump), se opuso a la guerra con Irán y votó en contra de la icónica legislación fiscal patrocinada por el presidente.Su derrota, en las primarias para la Cámara de Representantes más costosa de la historia, con más de 32 millones de dólares en gasto publicitario, representa la máxima expresión del control con puño de hierro que ejerce el presidente de Estados Unidos sobre el Partido Republicano. En concreto, disfruta de gran capacidad para instrumentalizar a los radicales del movimiento MAGA, que miran hacia otro lado cuando se constata que Trump tiene unos índices de aprobación en los niveles más bajos que se recuerdan y hay un creciente malestar de los ciudadanos por una economía que les castiga.Después de echar el pasado fin de semana al senador Bill Cassidy en su carrera para su reelección por Louisiana y de eliminar hace unas semanas a legisladores estatales de Indiana que se negaron a redibujar el mapa electoral de su estado, la caída de Massie significa la cúspide del apogeo de la gira de represalias de Trump de cara a las elecciones de medio término contra los conservadores a los que considera desleales.Si había dudas sobre lo que Trump calificaría de control total y absoluto sobre la base republicana, los resultados de las primarias de anoche deberían disiparlas por ahora. Prácticamente ha expulsado a todos sus oponentes internos.Como el senador Cassidy, el representante Massie continuará hasta enero con su verso libre y eso puede complicar la existencia de Trump. Cassidy, por ejemplo, se sumó a otros tres republicanos el martes para pasar una moción que podría acabar con el poder de Trump en el conflicto bélico iraní.El legislador por Kentucky ya ha demostrado ser una de las voces anti intervencionistas más fuertes de su partido en medio de la guerra en Oriente Medio, que es un frente muy impopular incluso entre una parte considerable de los republicanos.Trump se apuntó tantos en casi todas las apuestas de estas primarias, pero se ciernen sombras respecto a los resultados el próximo noviembre, cuando muchos analistas ven muy posible que los demócratas recuperen el poder en ambas cámaras.“Esas supuestas victorias de las últimas semanas son solo un espejismo, son autogoles”, confesó a Político un alto cargo republicano en el Senado. “En realidad no estamos derrotando a los demócratas, ni estamos impulsando legislación. En cambio, la gasolina ha subido un 45% debido a nuestras acciones y a la decisión del presidente de ir a la guerra con Irán. Él está enfocado en el salón de baile. Ha anunciado un fondo de restitución de 1.800 millones de dólares sin ningún detalle ni autoridad del Congreso para hacerlo. Es una locura”, remarcó.Ese republicano, como otros muchos, temen que el apoyo a ultraderechistas fieles a Trump no hará más que alejar a los votantes en las elecciones de medio término. En el Senado se constata un alto grado de descontento porque Trump dio su respaldo al aspirante Ken Paxton, extremista MAGA que ha cosechado pésima fama como fiscal general de Texas, en contra del senador John Cornyn, que busca ganar las primarias dentro de una semana y ser reelegido.El presidente defendió este miércoles su respaldo a Paxton. “He hecho lo correcto. Es un gran candidato mientras que James Talarico (demócrata) es un candidato muy defectuoso. Es vegano en Texas. No puedes ser elegido en Texas siendo vegano”, declaró. Está más que demostrado que Talarico no es vegano y las encuestas le dan ganador tanto contra Cornyn como contra Paxton, aunque en este segundo caso la diferencia es sustancialmente más amplia, por encima de los diez puntos.