¿Una infidelidad puede ser, en realidad, una forma de intentar escapar de una vida que ya no se siente propia? ¿Una búsqueda desesperada por recuperar algo de deseo, de intensidad o incluso de uno mismo? Sobre esas preguntas incómodas, contradictorias y profundamente humanas se construye “Nada entre los dos”, la nueva película de Juan Taratuto (“Un novio para mi mujer”) protagonizada por Natalia Oreiro y Gael García Bernal. El film, que se estrena este jueves 21 de mayo en todos los cines, empieza como una comedia romántica clásica, pero rápidamente se transforma en algo más complejo. A partir de un encuentro inesperado entre dos personas atrapadas en vidas que ya no los representan del todo, el relato se mueve hacia una reflexión sobre los vínculos, el deseo, la rutina y las decisiones que se toman -o no- en la adultez. Lejos de caer en una mirada moral sobre la infidelidad, Taratuto propone otra cosa. El film no busca condenar ni justificar a sus personajes, sino entender qué hay detrás de esa necesidad de escapar, aunque sea por unos días, de una vida marcada por la costumbre, las obligaciones y el desgaste cotidiano. Porque en “Nada entre los dos” el conflicto no solo pasa por el engaño, sino también por todo aquello que quedó relegado en el camino.