Las instituciones europeas llegaron la pasada madrugada a un acuerdo para que el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea (los gobiernos) ratifiquen en días o semanas el pacto comercial que alcanzaron en julio del año pasado el presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. Las instituciones europeas reaccionaron vanagloriándose del acuerdo alcanzado, pero todos temen que para Estados Unidos no sea más que papel mojado.El Parlamento Europeo consiguió anoche tras semanas de negociaciones modificar el texto enviado por la Comisión Europea para que recoja salvaguardas con las que responder a Washington si la Administración Trump no cumple lo firmado. Y gracias a esas salvaguardas una mayoría de eurodiputados votará a favor. Es el mismo acuerdo que a finales del año pasado el Parlamento Europeo se negó a votar por las amenazas de Donald Trump de anexionarse la isla danesa de Groenlandia.La Comisión Europea, según lo acordado, podrá suspender preferencias arancelarias antes del 31 de diciembre próximo si Estados Unidos sigue aplicando aranceles superiores al 15% a los productos derivados del acero y podrá adoptar medidas si los productos estadounidenses inundan el mercado europeo. Es una cláusula similar a la que los europeos introdujeron en el acuerdo con Mercosur para los productos del campo.Esto se hace porque el acuerdo está tan desequilibrado que para sus críticos es una humillación impuesta, no un acuerdo entre iguales. El aspecto principal es que todos los productos europeos que entren en el mercado estadounidense pagarán un 15% de arancel, pero los productos estadounidenses entrarán en Europa, salvo excepciones, sin arancel.La Unión Europea nunca aceptó antes un acuerdo con tal desequilibrio, pero esta vez lo hizo porque considera que una guerra comercial con Estados Unidos habría resultado mucho más cara y que Trump estaba dispuesto a ponerla en marcha.La humillación era mejor que la guerra comercial, piensan las instituciones europeas. Von der Leyen escribió esta mañana en redes sociales: “Juntos podemos garantizar un comercio transatlántico estable, predecible, equilibrado y mutuamente beneficioso”, aunque sean los europeos quienes paguen los aranceles y nadie se fíe de la previsibilidad del inquilino de la Casa Blanca.Más allá de los diferendos comerciales, que parecen no tener fin con Donald Trump, lo que también temía la Comisión Europea cuando aceptó firmar un acuerdo comercial tan desequilibrado, era que Estados Unidos abandonara la seguridad del continente europeo, que es precisamente lo que está haciendo paso a paso. En los últimos días Washington anunció que no desplegará los 4.000 soldados que tenía previsto desplegar en Polonia y que retira de Alemania a otros 5.000.Un cable de la agencia Reuters, confirmado por Clarín en fuentes de la OTAN y de un gobierno europeo, contaba la noche del martes que la Casa Blanca comunicará esta misma semana a los europeos que miles de soldados y armas disponibles para defender a Europa (de Rusia) como parte del compromiso estadounidense con la OTAN serán retirados a corto plazo y tendrán otras utilidades.El material militar y las tropas disponibles serán menos que hasta ahora para responder a un ataque ruso a algún país europeo justo cuando más se habla de la eventualidad de un ataque ruso a algún país báltico.Las fuentes dicen que lo que Washington va a convertir en “no disponible” es precisamente lo que menos le sobra a Europa o que directamente no tiene: capacidad de transporte aéreo, reconocimiento por satélite, defensa antimisiles, armas de ataque a larga distancia, aviones cisterna para repostaje en vuelo, estructuras de mando, guerra electrónica, capacidades marítimas de alto valor y bombarderos estratégicos (los que llevan armas nucleares). Estados Unidos sigue en la OTAN pero sin los medios suficientes para cumplir con su defensa.El texto desbloqueado la pasada madrugada es tan favorable a Trump que el Parlamento Europeo introdujo a última hora una cláusula en un texto paralelo que asegura que el acuerdo se suspenderá el 31 de diciembre de 2029 (cuando Trump supuestamente ya no esté en la Casa Blanca porque ya suma dos mandatos y la Constitución estadounidense prohíbe acumular un tercero) salvo voto expreso para renovarlo. Trump había amenazado con imponer sanciones si el acuerdo no recibía el visto bueno europeo como muy tarde el 4 de julio.Los motivos europeos se esconden en las declaraciones oficiales, aunque algunos, como el comisario europeo de Comercio, el veterano Maros Sefcovic, decía esta madrugada que la aprobación del acuerdo por parte europea “fortalecerá la estabilidad y la cooperación transatlánticas”. A pesar de que es un acuerdo impuesto que Europa firma para intentar evitar, sin tener el convencimiento de lograrlo, males mayores de una Administración estadounidense imprevisible.PB
Europa acepta finalmente el acuerdo comercial impuesto por Donald Trump, que beneficia a Estados Unidos
El Parlamento Europeo consiguió anoche tras semanas de negociaciones modificar el texto enviado por la Comisión Europea para que recoja salvaguardas con las que responder a Washington si la Administración Trump no cumple lo firmado.El aspecto principal es que todos los productos europeos que entren en el mercado estadounidense pagarán un 15% de arancel, pero los productos estadounidenses entrarán en Europa, salvo excepciones, sin arancel.











