El premio a la persona más aliviada de la semana en Europa está muy disputado después de que los colegisladores hayan llegado a un acuerdo para concluir el proceso de ratificación del pacto comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea alcanzado en verano de 2025. El pacto se cerró políticamente en julio, en Turnberry (Escocia), donde Donald Trump, presidente de EEUU, viajó a jugar al golf y hasta donde se desplazó el equipo negociador de la Comisión Europea, con su presidenta a la cabeza, pero todavía necesitaba ser aprobado en un proceso legislativo ordinario por el lado europeo. Eso daba la oportunidad al Parlamento Europeo de exigir algunas modificaciones y salvaguardias a cambio de aceptar un pacto enormemente criticado por la Eurocámara y por la opinión pública de Bruselas, estableciendo aranceles generales del 15% a las exportaciones europeas, mientras la UE reduce sus gravámenes comerciales para los bienes industriales estadounidenses. Trump había amenazado con nuevos aranceles contra los Veintisiete si estos no completaban el proceso de ratificación antes del 4 de julio, día en el que EEUU celebra el 250 aniversario de la declaración de independencia. La cuestión es que el proceso interno de ratificación ha estado atascado durante meses. Hasta ahora. Para alivio de muchos. ¿Es María Sefcovic, comisario de Comercio, que ha sufrido la presión de la administración estadounidense y las amenazas periódicas del equipo de Trump, el que más tensión ha descargado? ¿Es Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que había atado su destino político a un polémico acuerdo comercial con el que había asumido un enorme riesgo? ¿Es Andrew Puzder, embajador de EEUU ante la UE, que puede decir a la Casa Blanca que ha cumplido su misión? “Un acuerdo es un acuerdo, y la UE honra sus compromisos. Acojo con satisfacción el acuerdo alcanzado por el Parlamento Europeo y el Consejo sobre la reducción de aranceles para las exportaciones industriales de EEUU a la UE”. ha celebrado Von der Leyen. Probablemente la persona más aliviada no sea otro que Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz y presidente de ACEA, como bromean algunas fuentes comunitarias. El sector automovilístico era una pieza clave de la estrategia negociadora de la Comisión Europea, que buscaba que sus exportaciones pudieran beneficiarse de un arancel general del 15% que aunque iba a encarecer las exportaciones de otros productos, podía ofrecer a los coches europeos una rebaja de aranceles frente a los que estaban afrontando, ya que el sector ha sido históricamente objetivo de las críticas de Trump. El proceso de ratificación ya se había suspendido en dos ocasiones por el lado del Parlamento Europeo. Primero en enero, cuando EEUU amenazó con aranceles contra varios Estados miembros por respaldar a Dinamarca después de que Trump insistiera con hacerse, incluso por la fuerza, con Groenlandia, un territorio dependiente de Copenhague. La segunda vez, después de que el Tribunal Supremo tumbara la base legal sobre la que la administración estadounidense había justificado sus llamados “aranceles recíprocos” globales, que sirvieron de base para negociar los diferentes acuerdos comerciales, como con la Unión Europea. Detalles de la negociación Las negociaciones comenzaron el martes a las nueve de la noche en Estrasburgo, reuniendo a la presidencia del Consejo de la UE, ocupada por Chipre, y que representa a los Estados miembros, el equipo negociador del Parlamento Europeo, liderado por Bernd Lange, eurodiputado socialdemócrata alemán y presidente de la comisión de Comercio Internacional, y la Comisión Europea. El equipo comandado por Sefcovic lleva desde hace semanas presionando para que el acuerdo se aceptase con los mínimos cambios posibles, para evitar el enfado de Washington. La Eurocámara, por su lado, exigía la inclusión de varias cláusulas de salvaguardia ante las amenazas periódicas de la administración Trump y la sospecha permanente de que la Casa Blanca no cumple con su palabra. Así, pedían una salvaguardia que permitiera a la Comisión Europea suspender los beneficios del acuerdo si determinaba que EEUU no estaba cumpliendo con su parte o incluso si hay una amenaza de violación de los términos del acuerdo por el lado americano. Finalmente, este mecanismo ha quedado incluido en el texto final. Opinión “La Comisión está facultada para suspender, total o parcialmente, la aplicación del Reglamento mediante un acto de ejecución. Esto podría ocurrir si los Estados Unidos incumplieran los compromisos de la Declaración Conjunta, si socavaran de cualquier otra forma los objetivos perseguidos por la Declaración Conjunta o si perturbaran las relaciones comerciales y de inversión con la UE, incluso mediante la discriminación o la persecución de operadores económicos de la UE. El mecanismo de suspensión también podría activarse si existieran indicios suficientes de que tales acciones pudieran producirse en el futuro”, ha explicado la presidencia chipriota del Consejo. Otra de las exigencias de Lange y el resto de eurodiputados era que hubiera una cláusula de expiración, para evitar que el acuerdo quede consolidado. Finalmente, los negociadores han acordado que el texto esté en vigor solamente hasta finales de 2029, lo que significa que estará en funcionamiento hasta el final del primer año de mandato del próximo presidente de los Estados Unidos después de Trump. Para ser prorrogado debería adoptarse una medida legislativa nueva. Además, se ha añadido una salvaguardia para el acero y el aluminio, un asunto en el que Sefcovic lleva pidiendo desde hace tiempo a sus homólogos americanos más compromisos. En este sentido, el acuerdo alcanzado en la madrugada de este miércoles recoge que la Comisión puede suspender los efectos del acuerdo sobre el acero y el aluminio en caso de que la administración Trump mantenga aranceles sobre esos productos superiores al 15% acordado. El premio a la persona más aliviada de la semana en Europa está muy disputado después de que los colegisladores hayan llegado a un acuerdo para concluir el proceso de ratificación del pacto comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea alcanzado en verano de 2025. El pacto se cerró políticamente en julio, en Turnberry (Escocia), donde Donald Trump, presidente de EEUU, viajó a jugar al golf y hasta donde se desplazó el equipo negociador de la Comisión Europea, con su presidenta a la cabeza, pero todavía necesitaba ser aprobado en un proceso legislativo ordinario por el lado europeo.
La UE llega a un acuerdo para ratificar el pacto comercial con Trump
Los colegisladores de la Unión Europea han acordado un texto final del pacto comercial de 2025 que añade varias cláusulas de salvaguardia y una fecha de expiración










