Actualizado Mi�rcoles,
mayo
09:25Recuperar la movilidad completa de la mano tras un accidente como el suyo es m�s una probabilidad que una certeza. Si a la ecuaci�n se le a�ade la capacidad de seguir tocando la guitarra de forma profesional, este porcentaje decrece exponencialmente. El tiempo y la urgencia de plasmar sus sentimientos en una melod�a tambi�n jugaban en su contra, aunque a Yerai Cort�s (Alicante, 1995) tan solo le bastaron tres d�as para anteponer su m�sica y sacar adelante un disco aparentemente imposible de completar. ��Sabes?, hasta hace unos seis meses, la mano a�n se me quedaba hinchada despu�s de los conciertos, y ahora ya ni siquiera eso�, explica el tocaor y cantante flamenco sobre su rotura de tend�n. Lo dice con una sonrisa, como quien evoca recuerdos del pasado de los que se siente orgulloso. Y precisamente esto es lo que sucede en su caso, al haber publicado con �xito el segundo disco de su carrera y el que m�s relevancia ha adquirido hasta la fecha. Para saber m�sEl proyecto al que alude se titula Popular, en una referencia clara al flamenco del pueblo, ese que abandera en sus canciones y que empapa su escritura. �Fue muy bonito reforzarme en el arte que llevo haciendo siempre, pero sin el instrumento en la mano. Me ha hecho darme cuenta de que yo tambi�n existo�. Y es que de tanto expresar en clave de sol, el artista flamenco se hab�a olvidado de sentir con palabras y hacer llegar su mensaje al p�blico. Este es el concepto que explora en el �lbum, que se gesta a ra�z de la necesidad de extender lo que ya se dijo hace dos a�os en La guitarra flamenca de Yerai Cort�s, el documental de C. Tangana -Ant�n �lvarez- que exploraba la vida y la mente del alicantino para explicar su expresi�n creativa. �Es la historia una vez que se han apagado las c�maras. Es una continuaci�n de mi vida�, dice sobre Popular. Para Cort�s se entiende casi como la segunda parte de una pel�cula, aunque esta vez lo que se explora es el mensaje de arrepentimiento y posterior final feliz al que su pareja y �l llegaron despu�s de su infidelidad. �Se me conoce m�s por mis errores que por mis virtudes. Mi m�sica ha sido una herramienta puramente para sanar cosas que yo tengo dentro�. No es de extra�ar que �l mismo defina estas 17 canciones como una carta de amor, en la que el alma se desnuda y el espectador vive una especie de vis a vis con la esencia del alicantino. El disco, reconoce, se articula a partir de la �purgaci�n� y la incomodidad, donde la familia, la ra�z y todo lo propio cobran importancia. El proyecto -publicado el pasado 17 de abril- no es una mera reminiscencia, sino un puente para contar una historia, la suya propia. �Acabo pidiendo perd�n porque para m� siempre ha sido el �ltimo paso, porque hasta entonces no he sabido perdonarme a m� mismo�, deja claro. Y no es la �nica intencionalidad de sus melod�as. Popular se erige a partir de varios palos flamencos como una contestaci�n a los interrogantes de la pel�cula, especialmente aquellos que tienen que ver con su identidad musical. "Ojal� el flamenco sea como la 'Mona Lisa' o la Torre Eiffel y se reconozca como un monumento hist�rico"Cort�s no solo escribe siguiendo el patr�n tradicional, ni tampoco se mueve �nicamente por el estilo vanguardista. Su esencia, de hecho, reside en no formar parte de ning�n colectivo, en liberarse de las etiquetas que lo encasillan. �Llevo toda la vida consumiendo m�sica, no me hace falta que me digan c�mo tengo que escucharla�. Y mucho menos c�mo debe crearla. Quiz� por eso el alicantino apuesta a menudo por un g�nero �nico y exclusivo: el flamenco ib�rico. -�Cuidado con este nuevo concepto, podr�a ser el futuro�, bromea-. El t�rmino le nace innato, como si llevase tiempo rumiando el nombre. Es innovador pero respeta lo tradicional, lo que argumenta la atemporalidad de su m�sica. Lejos de la modernidad de su sonido, Yerai Cort�s busca, como cualquier otro flamenco purista, mantener viva una ra�z cada vez m�s desconocida. Y aunque el g�nero ya est� en las calles, el cantautor refleja su preocupaci�n. �Ojal� no sea una moda. Ojal� no sea un oversize, ni unos pantalones pitillo que hay veces que se aman y veces que se odian. Ojal� sea como la Mona Lisa, como la Torre Eiffel, que en todas las �pocas del a�o, todas las generaciones del mundo han querido hacerse una foto con ellas porque se reconocen como monumento hist�rico. Ojal� el flamenco sea eso�.El artista, como muchos otros, navega la fina l�nea entre innovar en flamenco y desnaturalizarlo. La clave, en ese caso, es seguir reconociendo el producto. �Al g�nero no se le tienen que a�adir cosas para que est� a la moda�, recalca. Con todo ello dicho, la probabilidad de que Cort�s tuviera �xito era baja, baj�sima si se tiene en cuenta la cantidad de cantautores flamencos que existen. Contra todo pron�stico, el alicantino comenz� a crecer, con su m�sica y a trav�s de la pel�cula de C. Tangana. Ahora, Yerai Cort�s vuelve a navegar lo imposible y completa un segundo disco �ntimo y confesional que coloca al flamenco en el punto de mira. El artista sigue creciendo, sigue creando sin olvidarse de las letras y de los mensajes detr�s de ellas. Popular es el resultado del trabajo, del talento y de una historia que va m�s all� de los focos. �Qui�n queda cuando las c�maras se apagan? La respuesta est� clara: el Yerai que siempre vuelve a la ra�z.









