Cuando llega el calor, muchas plantas empiezan a sufrir: hojas caídas, puntas secas, tierra que se endurece demasiado rápido y flores que duran menos, son señales de que el verano está pasando factura. Por eso, las expertas en plantas coinciden en un truco sencillo para ayudarlas a sobrevivir: regar a primera hora de la mañana y proteger el sustrato para que conserve mejor la humedad. La clave no está en regar más, sino en regar mejor. Durante los meses de altas temperaturas, hacerlo en las horas centrales del día puede ser contraproducente, porque el agua se evapora demasiado rápido y la planta apenas llega a aprovecharla. En cambio, el riego matinal permite que las raíces absorban humedad antes de que el sol apriete. Mover las plantas a zonas con menos sol durante las horas centrales del día, uno de los consejos a seguir. (iStock) Las expertas recomiendan comprobar la humedad antes de añadir agua. Basta con introducir un dedo unos centímetros en la tierra: si está seca toca regar, si todavía conserva humedad conviene esperar. Este pequeño gesto evita uno de los errores más comunes del verano: ahogar la planta por miedo a que pase sed. También ayuda cubrir la superficie del sustrato con una capa ligera de corteza, grava decorativa, fibra de coco o paja. Este recurso, conocido como acolchado, reduce la evaporación y mantiene las raíces más protegidas. Además, conviene mover las macetas más delicadas a zonas de semisombra durante las horas centrales del día. No todas las plantas resisten el sol directo de verano, especialmente si están en recipientes pequeños. Crear una barrera con toldos, celosías o plantas más altas ayuda a suavizar la exposición sin renunciar a la luz. Otro punto importante es regar de forma profunda. Mojar solo la superficie no sirve de mucho, porque el agua no llega a las raíces. Lo ideal es regar lentamente hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje, siempre retirando después el exceso del plato para evitar encharcamientos. Vigilar el sustrato y proteger las raíces del sol, otros de los consejos a seguir (iStock) También es recomendable retirar hojas secas y flores marchitas. De esta forma, la planta no desperdicia energía en partes dañadas y puede concentrarse en mantenerse fuerte. Este mantenimiento ligero mejora su aspecto y ayuda a que resista mejor los episodios de temperaturas altas. El gran secreto para que las plantas sobrevivan al verano no está en aplicar soluciones complicadas, sino en anticiparse. Regar temprano, proteger el sustrato, evitar el sol más agresivo y observar cada maceta son hábitos sencillos que ayudan a reducir el estrés estival. Cuando llega el calor, muchas plantas empiezan a sufrir: hojas caídas, puntas secas, tierra que se endurece demasiado rápido y flores que duran menos, son señales de que el verano está pasando factura. Por eso, las expertas en plantas coinciden en un truco sencillo para ayudarlas a sobrevivir: regar a primera hora de la mañana y proteger el sustrato para que conserve mejor la humedad.