Después de las graves acusaciones en contra del Gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya, de su plana mayor y la reciente entrega voluntaria ante las autoridades estadounidenses de quienes fueran sus Secretarios de Finanzas Enrique Díaz Vega y de Seguridad el General de División Gerardo Mérida Sánchez, que evidentemente buscarán llegar a algún acuerdo a cambio de información, las condiciones del obradorismo lucen sombrías. Al espinoso capítulo de la narcopolítica que ha sido una constante desde el arribo del tabasqueño inaugurado con su ‘abrazos y no balazos’, como medida de tolerancia y convivencia ¿de asociación? con los malhechores, se debe de agregar la aniquilación de las instituciones y la deshonra de corporaciones intocables del pasado que ahora aparecen como parte del problema, entre ellas, con tristeza, la propia Marina Armada de México y sí un General Divisionario. El negro destino es de los que se torcieron, los que vendieron la fantasía de la modestia, del decoro y virtuosidad y al final terminaron con las manos llenas de fajos de dinero, sepultados en el fango del vicio, la corrupción y la perversión, sin el menor asomo de duda arrastran a la catástrofe a la 4T. Lo atestiguamos, el morenismo se cae en pedazos. El gigante invencible resultó ser el frágil de esta tragicomedia. La regeneración capituló ante la degeneración, el desenfreno, libertinaje e inmoralidad; para muestra el brutal boquete a la hacienda con el huachicol fiscal, pasando por la vida que desconocían y los embriagó, de viajes lujosos, exclusivas tiendas, ropa de marca, incluso la desvergüenza de defender lo indefendible como cada mañana lo intenta la desesperada Ejecutiva, articulando monólogos que chocan con la realidad. Esta probado, fue fugaz su paso en el gobierno ¿dos sexenios? suficientes para convertirse en el régimen más destructivo y devastador del institucionalismo mexicano moderno: acabaron con la división de poderes, suprimieron los órganos autónomos, limitaron el juicio de amparo, sometieron a la Corte e hipotecaron el Estado al narcotráfico. Vendrán otros nombres, la naciente élite guinda no resistió la tentación y sucumbieron. Demasiada vileza. Lo estamos viendo, funcionarios encausados en Tribunales extranjeros por sus vínculos con el crimen organizado, estructuras otrora impolutas manchadas por la avaricia de los que prometieron transformar. Se creían eternos, perpetuos, olvidaron que, en política, particularmente la polarizada, la gloria tiene corta fecha de caducidad. Habrá desbandada, veremos a los de siempre mudando de piel. Acomodaticios vividores del presupuesto que sin recato migran de una fila y se meten en otra. La ciudadanía entendió la amarga lección, sabe que insistir en las mismas figuras solo prolonga la decadencia. Es hora de recomponer la República, virar, abandonar la terrible ruta de la izquierda decrépita, fracasada y apostar por el desarrollo que dan las libertades, la ley y la justicia. Lo que se impone es sustituir las viejos rostros, por perfiles frescos, candidatos reconocidos por su persistencia y probidad. Mentes brillantes que han destacado por su carácter, aún bajo la implacable persecución del sistema, quizá sea el momento de un empresario. Aprovechemos la coyuntura, impresentables están saltando del barco, que velozmente se hundirá. Cierto, no conviene una presidencia débil, pero Claudia Sheinbaum Pardo flaquea y renuncia a actuar. --- Una pausa. Durante años he trabajado en la academia para alcanzar el grado de Doctor en Derecho, también estoy por concluir mi primera novela. Participo en obras colectivas sobre temas constitucionales, además de mi habitual práctica de la abogacía. Así que me veo en la necesidad de ausentarme del distinguido ejercicio de que me lean y leerlos. Agradezco a EL EUNIVERSAL, mi casa editorial, el que me dé la oportunidad de tomar un espacio y atender mis pendientes, con el compromiso de regresar tan luego me sea posible. A Usted mi gratitud por dedicar unos minutos de su valioso tiempo a examinar mis ideas. ¡Hasta pronto! Abogado. @VRinconSalas