Museos y artistas conversan sobre futbol, pero en medio de esto, la temporada de la Liga Mexicana de Beisbol sigue su curso y artistas dialogan también con este deporte, como lo hace el pintor y escultor Sergio Hernández (Oaxaca, 1969) en la exposición “Un jonrón de arte”, que actualmente está en el Museo Diablos Rojos, recinto ubicado dentro del Estadio Alfredo Harp Helú. En realidad, la relación de Hernández con este deporte ha ocurrido durante décadas, incluso fuera de temporada. El artista que ha expuesto en el Antiguo Colegio de San Ildefonso y el Museo de Arte Moderno de Bogotá y es fiel seguidor de los Guerreros de Oaxaca creció viendo beisbol, práctica en la que ha encontrado muchas analogías sobre la vida, como la creativa: “cada cuadro son jugadas. Estamos sumergidos en el vértigo de estas jugadas, es intuición, azar, prever, observar. El beisbol tiene tantas jugadas y son tan rápidas y vertiginosas como lo es la creación de la pintura”. El creador, que en esta ocasión exhibe 48 obras entre pintura y escultura sobre beisbol, también señala que en este juego está permitido “robarse un punto en el espacio, una base, en las narices de miles de personas”, lo cual lo lleva a pensar que “México no es sino un inmenso estadio de beisbol”. Al pedirle explicación sobre esta idea, Hernández comparte su decepción por la situación que se vive en Oaxaca y en el país, a nivel general y cultural, una decepción que surge por el paradero de las obras del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), que estaba en comodato al patronato “Amigos del MACO” y que cerró y fue tomado en 2024 por el gobierno local debido a impago a los trabajadores por más de un año. ¿Podría explicarme por qué relaciona el robo de puntos con México? Vivimos en un país de abuso de poder, de secuestro a las instituciones, pérdida de valores morales. Un ejemplo, mi obra en Oaxaca me la robó el gobernador actual (Salomón Jara Cruz) y se la llevó a su casa diciendo que es del pueblo. La denuncia intenté presentarla, no fue aceptada porque ellos son juez y parte. Lee también La arquitectura como réplica del cosmos: Eduardo Cirlot redescubre a Gaudí en su centenarioEl creador Sergio Hernández expone 48 obras en Un jonrón de arte, en el Museo Diablos Rojos, ubicado en el Estadio Alfredo Harp Helú. Foto: SERGIO HERNÁNDEZ¿De cuántas obras y de cuáles estamos hablando? Son 500 obras. Esa colección fue realizada a través de un patronato con Francisco Toledo y Mauricio Fernández, de Monterrey, quien fue presidente, y su servidor. Hay cuadros de mi autoría, que fueron extraídos a una propiedad privada, pero argumenta el gobernador que es del pueblo porque la prestamos a un museo que existía antes, que se llamaba MACO. Toledo convocó, Fernández nos donó algunos millones para fundar esto y él fue el presidente del patronato. Ese proyecto lo llamamos Museo de Arte Contemporáneo, lo registramos ante notario, igual la colección. Lo que sucedió es que un momento gente mandada por el gobernador José Murat se adueñó del museo como parte del patronato y ya no lo soltó, cometieron faltas administrativas y con ese pretexto llega el gobernador y lo cierra, se lleva piezas que no son colección del museo.No he podido recuperar mi obra y desde luego que me sigo quejando, como muchos, de los atropellos de esta gente en el poder. ¿Ha tenido oportunidad de hablar con el gobernador? Sí y logré darle la lista completa de obra, porque la tenía mal, para que la cuidara por lo menos, por si un día se logra recuperar, no vayan a faltar cuadros. Lo invité a mi casa para entregarle la lista completa y pedirle de favor que regresara mi obra y la de los otros artistas, que nos costó mucho trabajo reunirlas con José Luis Cuevas, Gilberto Aceves Navarro, la familia de Adolfo Nieto donó cuadros, artistas como Graciela Iturbide, Manuel Álvarez Bravo, Mariana Yampolsky. Hay una cantidad de obra importante, casi casi, digamos que moralmente, como la Colección Gelman que sacarán de México. Si usted en España saca un Picasso es inmediatamente requisado. Aquí no, a quienes les corresponde defender el patrimonio nada más andan en la grilla, pero bueno, ese es nuestro sistema político. Sergio Hernández. Foto: GUSTAVO GERSAYN GUTIÉRREZAl ver lo de la Gelman, ¿se desanima de encontrar una solución a su caso? No me siento tan a gusto con estos bandidos. Entonces creo que estar insistiendo y tener oídos sordos de la Procuraduría, la Presidenta, la secretaria de Cultura, de la sociedad misma de Oaxaca que no pelea su patrimonio, pues tampoco soy gladiador, tampoco soy un patriota que vaya a luchar con armas y gritarle al gobernador en su cara que es un ladrón, pues eso que se lo coman con su pan.Lee también Lanzan edición facsimilar de la “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”De esa vez que pudo conversar con él, ¿qué le dijo? Pues puso cara y ya no habló. Qué terrible lo que está pasando en este país, lo único que nos queda es protestar, rebelarnos e indignarnos. Oaxaca hoy en día está destruído, las autoridades no hacen nada y la sociedad es responsable por dejarse. ¿Por qué cree que la sociedad sea indiferente? Dejamos que pase porque no nos queremos meter en problemas, nadie cree que va a ser afectado, hasta que lo asaltan. A mi casa en Oaxaca se han metido tres veces y con armas, yo no vivo tranquilo en Oaxaca. Lo he denunciado y no me dan copia de la denuncia, no quieren que haya registro. ¿Eso lo ha hecho meditar sobre si seguir en Oaxaca? El creador Sergio Hernández expone 48 obras en Un jonrón de arte, en el Museo Diablos Rojos, ubicado en el Estadio Alfredo Harp Helú. Foto: MUSEO DIABLOS ROJOSYa no vivo en Oaxaca desde que se metieron a mi casa con un cuchillo. Desde ese día y desde que me robaron mi obra ya no vivo en Oaxaca. Estoy muy triste… ante la tristeza, la violencia, el abuso de poder y que no tenemos un eco. Imagínese que es Estados Unidos quien tenga que juzgar a los malos porque aquí los defienden. Lee también Richard Viqueira crea arte sobre las cenizas tras narcoviolencia¿Esta decepción repercute en su obra? Nací dentro de la violencia familiar, dentro de la violencia de mi pueblo, emigramos a la ciudad con pobreza extrema, viví en Ciudad Nezahualcóyotl, desde donde me trasladaba a Tepito, entonces golpeado y hambriento terminé mi primaria. Viví en la calle y ahí es otro tipo de violencia y como pintor quisieron abusar de mí… Desarrollé un instinto de sobrevivencia, este país es de sobrevivientes y mi obra impregna esa violencia. Me siento decepcionado por la sociedad que ha permitido que lleguemos a esto.Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.cdm