En 2025 se aprobaron 290 nuevos estudios clínicos en Argentina, un 8% más que el año anterior, lo que refleja el crecimiento del sector (Imagen Ilustrativa Infobae)La investigación clínica explora, entre otras cosas, cómo desarrollar y probar medicamentos y vacunas que pueden cambiar el destino de enfermedades y mejorar la vida de millones de personas. A través de estudios cuidadosamente diseñados, involucra a pacientes, profesionales y tecnologías de vanguardia para descubrir terapias que muchas veces no existen en la actualidad. Su avance abre puertas a nuevas alternativas de salud, impulsa la economía y fortalece el acceso a tratamientos de calidad.El 20 de mayo, el Día Mundial de la Investigación Clínica, invita a dimensionar el valor de estos estudios en la historia de la medicina y su impacto en la sociedad. La efeméride conmemora aquel primer ensayo clínico realizado en 1747 por el médico escocés James Lind, que permitió descubrir cómo tratar el escorbuto. La fecha destaca la importancia de estos estudios para desarrollar tratamientos efectivos y acercar la innovación médica a quienes la necesitan.PUBLICIDADDurante 2025 se aprobaron 290 nuevos estudios clínicos en Argentina, un 8% más que el año anterior. Este aumento refleja el dinamismo del sector y las posibilidades de integrar al país en el circuito internacional de innovación. Hoy existen más de 1000 estudios clínicos en curso y más de 50 mil participantes involucrados, lo que anticipa el acceso temprano a terapias innovadoras y representa ingresos de más de 700 millones de dólares al año para la economía del conocimiento argentina, según datos de la encuesta sobre I+D del Sector Empresario Argentino (ESID) 2024 realizada por la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación.Más de mil estudios clínicos están en curso en Argentina, con la participación de más de cincuenta mil personas en el proceso de investigación (Imagen Ilustrativa Infobae)La investigación clínica evalúa la eficacia y seguridad de medicamentos y vacunas para mejorar la salud. Su desarrollo requiere la participación de voluntarios, la colaboración de centros médicos y la regulación de organismos como ANMAT, que impulsa la incorporación de elementos tecnológicos y modelos descentralizados.PUBLICIDADActualmente, las áreas terapéuticas más estudiadas en Argentina son oncología (25%), aparato respiratorio (12%), inmunología (11%), metabolismo (11%), sistema nervioso central (10%), cardiovascular (8%), digestivo (6%) e infectología (5%), acorde a la información de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe).El sector farmacéutico de innovación, representado por entidades como CAEMe, lidera la inversión privada en investigación y desarrollo. Las compañías asociadas invierten cerca de 700 millones de dólares anuales en investigación clínica y generan empleo altamente calificado para alrededor de 9000 personas. Además, el 95% de la inversión en investigación clínica proviene de estas empresas, que poseen plantas productivas propias y cumplen con un código de buenas prácticas.PUBLICIDADCarolina Martinenghi, directora de Comunicaciones de CAEMe, resalta: “Esta disciplina se posiciona como una de las más dinámicas dentro de la economía del conocimiento, con capacidad para atraer crecientes inversiones internacionales y aportar divisas exportando servicios de alto valor agregado, además de generar empleo calificado y contribuir a mejorar la atención de la salud”. Sostiene que Argentina debe avanzar hacia un mayor alcance federal, ya que la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentran el 70% de la participación, y promover la realización de más estudios clínicos en centros públicos.La investigación clínica atraviesa una transformación estructural a nivel mundial gracias a la incorporación de herramientas digitales, inteligencia artificial y nuevos modelos metodológicos. Estas tecnologías optimizan procesos, agilizan la obtención de datos y mejoran la calidad de la evidencia.PUBLICIDADLos ensayos clínicos descentralizados permiten que parte de las actividades se realicen fuera de los hospitales, ya que se apoyan en dispositivos portátiles que monitorizan parámetros de salud y eliminan barreras geográficas. Esto facilita la participación de poblaciones rurales y personas con movilidad reducida, lo que aumenta la representatividad y mejora la adherencia a los tratamientos.Sobre estos avances, Carolina Sian, Directora de Asuntos Regulatorios de CAEMe, puntualiza: “Estamos ante un cambio de paradigma a partir de avances significativos y constantes sobre cómo se investiga. La tecnología permite optimizar procesos que antes eran largos y complejos, mejorando la calidad de la evidencia y la experiencia de los participantes del estudio clínico”.PUBLICIDADLa digitalización se consolida como un pilar de la transformación, con sistemas de gestión que optimizan los flujos de trabajo y bases de datos públicas como la de ANMAT y ClinicalTrials.gov de Estados Unidos, que registran y analizan información de miles de estudios internacionales.Las áreas terapéuticas más estudiadas en el país son oncología, aparato respiratorio, inmunología, metabolismo, sistema nervioso central y cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)Un avance destacado es la aparición de los gemelos digitales, modelos computacionales que integran datos biológicos y clínicos para simular respuestas a tratamientos. La inteligencia artificial, por su parte, automatiza tareas como la identificación de pacientes elegibles y el análisis de criterios de inclusión y exclusión, lo que reduce significativamente los tiempos operativos y permite asignar mejor los recursos de investigación y desarrollo.PUBLICIDADRosana Felice, asesora médica de CAEMe, señala: “La inteligencia artificial potencia esta disciplina. No reemplaza -bajo ningún punto de vista- al investigador, pero amplía enormemente su capacidad de análisis y precisión”.Otra tendencia relevante es el uso de evidencia del mundo real, que complementa los ensayos tradicionales con datos de historias clínicas electrónicas, registros poblacionales y dispositivos digitales. Este enfoque permite analizar el uso de tratamientos en condiciones reales y ya cuenta con el respaldo de agencias regulatorias como la FDA para apoyar decisiones de aprobación y seguimiento de productos médicos.PUBLICIDADLos estudios clínicos son la pieza clave en el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas. Permiten que pacientes y profesionales accedan en forma temprana a terapias innovadoras y generan conocimiento útil para la industria de la salud. Además, constituyen una fuente de inversión extranjera, exportación de servicios y generación de empleo de calidad.El Día Mundial de la Investigación Clínica conmemora el primer ensayo clínico en 1747 y destaca la importancia de acercar la innovación médica a la sociedad (Imagen Ilustrativa Infobae)Argentina cuenta con la capacidad y excelencia profesional necesarias para posicionarse como un referente en investigación clínica en la región. Sin embargo, enfrenta desafíos como la necesidad de federalizar el acceso, aumentar la participación de instituciones públicas y modernizar los procesos regulatorios. La Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentran el 79,4% de las investigaciones, mientras que la mayoría de los centros son privados. El promedio para la aprobación de protocolos es de 86 días hábiles.PUBLICIDADLas voces del sector coinciden en la importancia de articular esfuerzos públicos y privados, incorporar tecnologías como el consentimiento informado electrónico y proteger la propiedad intelectual y los datos de prueba. La modernización regulatoria y la digitalización permitirán atraer más inversiones y mejorar el acceso a terapias innovadoras para los pacientes argentinos.Otro ejemplo lo divulgó recientemente Roche Argentina, con más de 77 estudios clínicos en 115 centros del país, en áreas como oncología, neurociencias y enfermedades poco frecuentes, entre otras. La compañía inauguró dos unidades de investigación temprana en Córdoba. La firma confirmó que, dentro del área de neurociencias, se desarrollarán ensayos de esclerosis múltiple, miastenia gravis y enfermedad de Huntington. En este último caso, se trata de un estudio de fase 1, First in Human, que ya enrola pacientes en el Hospital Británico de Buenos Aires, de acuerdo con información difundida por la compañía. La estrategia nacional incorpora además investigaciones orientadas a obesidad, diabetes tipo 1 y 2, y enfermedades inflamatorias tales como enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.