Un estudio científico realizado por científicos de Corea del Sur ha probado una vía poco habitual para explorar nuevos tratamientos contra la depresión. En concreto, se trata de unas lentillas inteligentes capaces de enviar señales eléctricas a través del ojo para influir en circuitos cerebrales vinculados al estado de ánimo. La investigación, difundida por Barbara Pierscionek en un artículo publicado en The Conversation, parte de una idea llamativa, pero todavía muy preliminar. De hecho, el dispositivo todavía no se ha probado en personas, sino en ratones de laboratorio. Sus efectos se observaron en un modelo animal diseñado para reproducir conductas similares a la depresión. Cómo funcionan las lentillas El avance se apoya en el papel del ojo como puerta de entrada al sistema nervioso. La retina transforma la luz en impulsos eléctricos que viajan por el nervio óptico hasta el cerebro, una conexión que los investigadores han tratado de aprovechar mediante pequeñas lentes equipadas con electrodos. Estas lentillas inteligentes emiten señales suaves a través de la retina utilizando una técnica conocida como interferencia temporal. El procedimiento combina dos frecuencias eléctricas ligeramente distintas para que el estímulo solo alcance su máxima intensidad en el punto donde ambas señales se cruzan. Los científicos comparan este mecanismo con dos haces de luz débiles que, al coincidir, generan una zona más intensa. En teoría, esa precisión permitiría actuar sobre regiones cerebrales relacionadas con la regulación del ánimo, aunque los propios resultados obligan a interpretar el hallazgo con prudencia. Un ensayo limitado El experimento se realizó con ratones a los que se había administrado una hormona del estrés para inducir comportamientos asociados a la depresión. Tras utilizar las lentillas, los animales mostraron una mejora en esas conductas, pero los autores reconocen que este modelo no reproduce por completo la complejidad de la depresión humana. Ilustración que muestra cómo funcionan las lentillas (Cell Reports Physical Science/Park et al.) Además, los ratones empleados tenían dañados los fotorreceptores y, por tanto, ya presentaban problemas de visión. Esta condición era necesaria porque la actividad visual normal podía interferir en las señales eléctricas, lo que significa que la técnica, tal y como se ha probado, no serviría para animales o personas con retinas sanas. Lejos de llegar a humanos El salto a un tratamiento real presenta obstáculos importantes. Los ojos humanos ajustan el enfoque cambiando la forma del cristalino, un movimiento que no se produce igual en los ratones y que podría alterar las señales emitidas desde una lente colocada sobre la córnea. También existen retos prácticos vinculados a la fabricación, el coste, la higiene y la seguridad. Las lentillas inteligentes para tratar la depresión resultan hoy caras de producir, deben adaptarse con precisión para no dañar el ojo y exigen fuertes garantías en cuanto a la recopilación de datos médicos sensibles.
Corea del Sur afirma haber creado unas lentillas que envían descargas eléctricas a través del ojo y mejoran el estado de ánimo
El invento explora una vía alternativa a la farmacológica para tratar problemas de salud mental como la depresión. De momento, funciona bien en ratones









