Almeida auguró en abril que la visita del Papa sería un “reto logístico gigantesco” para Madrid. Pero este desafío no comienza ni termina entre el 6 y el 9 de junio, días en los que León XIV estará en la ciudad. El despliegue de recursos y personal de seguridad ha dejado sin vallas a una manifestación por la sanidad pública, convocada para el domingo 31 de mayo. Sus organizadores habían solicitado barreras al Ayuntamiento con las que delimitar espacios del recorrido. Aunque dicha protesta no coincide directamente con la estancia del Papa, la respuesta del Gobierno municipal ha sido negativa: podrán celebrarla, pero los recursos son escasos y no habrá cercado municipal.

“Que yo sepa el Papa viene una semana, y no un mes y medio”, resume con ironía José Luis Yuguero, representante de las distintas entidades —asociaciones vecinales, colectivos sociales, sindicatos o plataformas en defensa de la sanidad pública— que el pasado 2 de mayo remitieron formalmente su petición. La ley para manifestarse en España obliga a solicitarlo con una antelación máxima de 30 días, y un mínimo de 10. Como querían plantear una protesta ambiciosa, que saliera desde cuatro columnas distintas hasta confluir en Cibeles, sede del Gobierno municipal, se adelantaron todo lo posible para notificarlo a la Delegación del Gobierno.