La salida de Mara Sedini del Ministerio Secretaría General de Gobierno no solo marcó el primer ajuste ministerial del Presidente José Antonio Kast, sino también el cierre de una accidentada gestión comunicacional que, en apenas 69 días de administración, acumuló controversias políticas, errores comunicacionales y tensiones con el Congreso y la prensa.La periodista asumió como vocera con el desafío de ordenar el relato de un gobierno que prometía instalar un nuevo estilo político. Sin embargo, desde antes de asumir formalmente el cargo, Sedini comenzó a enfrentar flancos que terminaron debilitando progresivamente su posición dentro del Ejecutivo.El primer tropiezoLa primera polémica se produjo el 25 de enero de este año, incluso antes del cambio de mando, cuando Sedini abordó públicamente la designación de Trinidad Steinert como ministra de Seguridad.En entrevista con La Tercera, aseguró que las conversaciones entre el entonces presidente electo José Antonio Kast y la exfiscal “llevaban un buen tiempo”, frase que abrió cuestionamientos sobre un eventual contacto entre ambos cuando Kast aún era candidato presidencial y Steinert seguía desempeñándose en el Ministerio Público.Las declaraciones provocaron fuertes críticas desde el oficialismo saliente. La entonces exministra del Interior, Carolina Tohá, advirtió que las palabras de Sedini “abrieron un flanco” respecto de la independencia de la Fiscalía.La controversia obligó al futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, a salir a corregir públicamente a la vocera designada, afirmando que las conversaciones ocurrieron “pocas horas antes” de que Steinert aceptara colaborar con el gobierno. Posteriormente, la propia Sedini rectificó sus dichos y aseguró que los contactos habían ocurrido “pocos días antes” de la nominación.Presidente Kast realizó su primer cambio de gabinete. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE El “Estado quebrado”Uno de los episodios más complejos para la exvocera ocurrió a fines de marzo, cuando redes institucionales del gobierno difundieron publicaciones que afirmaban que Chile enfrentaba un “Estado quebrado”.La frase generó inmediatas críticas políticas y obligó a la Secretaría de Comunicaciones a borrar las publicaciones.La controversia escaló al punto que la Contraloría General de la República ofició a la Segegob para solicitar explicaciones por el uso de plataformas oficiales para difundir ese tipo de mensajes.Incluso el propio Presidente Kast terminó reconociendo que el concepto había sido “un error”.En medio de esa crisis, Sedini protagonizó otro episodio que amplificó las críticas: al ser consultada por periodistas sobre la respuesta al oficio de Contraloría, abandonó rápidamente el punto de prensa y subió apresuradamente las escaleras de La Moneda evitando nuevas preguntas.“¡Para eso están los plazos!”, alcanzó a responder antes de retirarse.El caso ApablazaEl 1 de abril, Sedini abrió un nuevo frente político al referirse al exfrentista Galvarino Apablaza, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del senador Jaime Guzmán.Durante una vocería, aseguró que “todos los chilenos queremos que una persona condenada por el vil asesinato del senador Jaime Guzmán cumpla condena en nuestro país”.Sin embargo, Apablaza no ha sido condenado judicialmente, sino que mantiene la calidad de procesado bajo el antiguo sistema penal.El error generó incomodidad incluso en sectores de la UDI, donde el caso Guzmán tiene una alta carga simbólica e histórica.8 DE ABRIL DEL 2026