El enviado especial de los Estados Unidos a Groenlandia, Jeff Landry, ha pisado por primera vez Nuuk, la capital de la isla ártica, esta semana tras su nombramiento en diciembre. El también gobernador de Louisiana, considerado una figura muy próxima a Donald Trump, debía acudir en marzo para asistir a una carrera anual de trineos tirados por perros, pero ante las amenazas a principios de año lanzadas por el presidente de EEUU de anexionarse el territorio autónomo danés, el operador turístico que iba a recibir a Landry retiró la invitación.

Esta vez, Landry aterrizó el domingo para una visita no oficial de tres días que lleva semanas generando controversia. Al bajarse del avión, Landry aseguró delante de las cámaras de la televisión danesa DR que había venido a Groenlandia “a hacer muchos amigos” y que no tenía ninguna intención beligerante. “A diferencia de los países europeos, que practicaron el imperialismo y el colonialismo, Estados Unidos nunca ha hecho algo así”, afirmó el político republicano.