“No hay señales de cambio” en los planes de Donald Trump de anexionarse Groenlandia. Es la conclusión que ha deslizado este lunes Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de la isla danesa, tras su reunión con el enviado del presidente de EEUU a Groenlandia, Jeff Landry, y el embajador de Estados Unidos en Dinamarca, Kenneth Howery.

Aunque Landry, que es gobernador del estado de Luisiana, aseguró a su llegada a Nuuk, capital de Groenlandia, que “estoy aquí sólo para construir relaciones, escuchar, aprender y ver si hay posibilidades para ampliar la relación entre Estados Unidos, Groenlandia y Dinamarca”, tanto Nielsen como el ministro de Exteriores de Groenlandia, Múte B. Egede, confirmaron que la Administración Trump mantiene el objetivo de adquirir este territorio ártico rico en minerales críticos. “Tenemos nuestra línea roja. El punto de partida de los estadounidenses tampoco ha cambiado”, ha subrayado Egede.

La Unión Europea tuvo que sacar el pasado enero su arsenal de posibles sanciones contra EEUU para frenar la obsesión expansionista de Trump por hacerse con la isla danesa. Aunque el presidente de EEUU manifestó que su idea de apropiarse del territorio europeo se debía a un problema de seguridad, la realidad es que en esta decisión, que enfrenta a aliados tradicionales, pesaba más la riqueza de Groenlandia en minerales críticos, fundamentales en las carreras geoeconómicas de tecnología y armamento.