El fin de semana pasado el Nürburgring-Nordschleife recibió la 54° edición de las 24 Horas de Nürburgring, el mayor desafío de las carreras de Resistencia, que aumentó la cantidad de espectadores a 300 mil con la sola presencia del tetracampeón de F1 Max Verstappen. Con 161 coches inscriptos en 20 categorías diferentes, la victoria fue para Mercedes, que no había ganado en una década, aunque no con el coche de Verstappen sino con su gemelo, el AMG GT3 #80.
El ‘Infierno Verde’ hizo honor a la regla: en el Nodschleife no gana el más rápido ni el que conduce mejor, sino el que resiste los desafíos de un circuito tan extenso como peligroso, sometido a cambios climáticos repentinos. Diseñado entre caminos sinuosos que rodean el bosque de la región de Eiffel, el trazado forma un bucle (Nordschleife significa ‘Bucle norte’) donde se corre en condiciones extremas: pista sinuosa, elevaciones, curvas ciegas, clima cambiante (frío, lluvia), poca visibilidad durante la noche y tráfico que complica, por la gran cantidad de coches de las diferentes categorías.
Max Verstappen en Nürburgring
Este año Max Verstappen debutó en las 24HN con el equipo Mercedes AMG Team Verstappen Racing, el mismo con el que corrió en la NLS, operado en pista por Winward, junto a los pilotos Daniel Juncadella, Jules Gounon y Lucas Auer, los tres con mucha experiencia en carreras de Resistencia. Winward también gestionó el segundo coche de Mercedes el AMG GT3 #80 pilotado por Maro Engel, con el que Verstappen libró duras batallas en pista, Fabián Schiller, Luca Stolz y Maxime Martin, que se quedó con la victoria tras el abandono del equipo de Verstappen.











