¿Qué llevó a Salim el Koudri a arrollar a toda velocidad a ocho transeúntes en una tranquila tarde del pasado sábado en Modena y huir después con un cuchillo en la mano? Según la fiscalía y la policía, que investigan el caso, por el momento el móvil de El Koudri, italiano e hijo de padres marroquíes, no es el terrorismo islamista: en el auto que confirma su arresto no figuran agravantes de terrorismo, odio religioso ni premeditación.El gobierno de Giorgia Meloni, en lugar de respirar aliviado por descartar un atentado terrorista —que habría sido el primero en Italia de esta naturaleza—, se pelea por la identidad del autor, en una pugna política que continúa desde hace días: “es marroquí”, “no, es italiano”, “hay que expulsarlo”, “no se puede”.Por el momento, el hombre de 31 años ha decidido no hablar, aunque sí ha facilitado los códigos de desbloqueo de su teléfono. Su abogado habla de un grave cuadro psiquiátrico y explica que el análisis del móvil servirá “para esclarecer si alguien se aprovechó de estos trastornos mentales”.El gesto de una persona con antecedentes de graves trastornos psiquiátricos está en el centro de la investigación. También ha abierto un intenso debate dentro de la coalición de gobierno italiana, ya enfrentada a una gestión complicada de la seguridad, una de las cuestiones más sensibles para su electorado. Las tres derechas que la componen mantienen tres posiciones distintas, cuatro si se añade la del nuevo partido del general ultra Roberto Vannacci, que propone la “remigración”.El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, un ex alto funcionario del Estado cercano a la Liga, ha aclarado que “no se trata de terrorismo”. Palabras claras que, sin embargo, no han cerrado una polémica durísima que amenaza con dejar a Meloni atrapada en la competición de sus aliados por ocupar el espacio más duro de la derecha. La primera ministra visitó a los heridos el pasado domingo, pero desde entonces ha guardado silencio.La Liga de Matteo Salvini, desde las primeras horas tras conocerse la noticia, publicó un comunicado en el que declaraba “fracasada la integración de los hijos de inmigrantes, a quienes parte de la política italiana define como de segunda generación”, y después insistió en revocar la ciudadanía a quienes, habiendo obtenido el pasaporte italiano, cometan delitos graves. Forza Italia, el partido fundado por Silvio Berlusconi y referente del ala más moderada de la coalición, respondió que, siendo italiano, este debate sobre su expulsión no tiene ningún sentido.La peleaSalvini reclama expulsar al autor, hijo de marroquíes, mientras Forza Italia replica que es italiano y no puede ser deportadoUna posición atacada por Fratelli d’Italia, el partido de Meloni: “No es un italiano, sino un inmigrante de segunda generación —dijo el jefe de los diputados, Galeazzo Bignami—. Debe pagar por lo que ha hecho y debe hacerlo en su casa, es decir, Marruecos”.La cuestión jurídica está mucho más clara que la política: la ley que prevé, en casos extraordinarios, la revocación de la ciudadanía no se aplica a El Koudri, que obtuvo el pasaporte de forma automática, después de que su padre adquiriera la ciudadanía italiana. En términos estrictamente jurídicos, además, los únicos extranjeros en esta historia son dos de los heridos, que eran turistas, y dos egipcios que lograron detener al autor del atropello mientras intentaba huir.La hipótesis terrorista pareció reactivarse cuando se supo que en el ordenador del hombre se encontraron cuatro correos electrónicos enviados en abril de 2021 a la Universidad de Módena y Reggio Emilia, donde había trabajado como mozo de almacén: “Tenéis que hacerme trabajar como administrativo y aquí en Módena, no en el culo del mundo donde te quedan 500 euros al mes si te va bien”. Y pocos minutos después, otro más: “Dejadme trabajar”. Y en un tercer correo: “Bastardos cristianos de mierda, vosotros y vuestro Jesucristo en la cruz, lo quemo”. Finalmente, llegaron las disculpas: “Perdón por la mala educación”.El acta del juezEl acusado tiene antecedentes de trastornos mentales y no afronta acusaciones por motivaciones de odio religiosoSegún Salvini, aquí estaría la prueba de un móvil islamista. Sin embargo, entre sus correos también aparece una candidatura para trabajar en una base de la OTAN y un mensaje insultando a la influencer Chiara Ferragni. “No hay un hilo lógico; lo que aparece es, más bien, el retrato de un profundo malestar psiquiátrico”, concluye el abogado.