Día 22 del juicio sobre el caso Kitchen. El reloj marca las 10.25. Y en la sala de vistas, presidida por la magistrada Teresa Palacios, vuelve a sonar este martes la voz grabada del comisario Enrique García Castaño, alias El Gordo. El tribunal va a escuchar por primera vez cómo tira de la manta uno de los implicados en la trama de espionaje urdida en 2013 en el Ministerio del Interior contra el extesorero popular Luis Bárcenas: “[El objetivo] era descubrir si Bárcenas se había llevado algunos discos duros de la sede del PP, en los que aparecían la financiación que había recibido en donaciones, los pagos extra que se habían hecho en b...”, se oye explicar a García Castaño, que confesó en la fase de instrucción. Su testimonio, al que las defensas tratan de restar veracidad, se ha convertido ya en una de las grandes bazas de la Fiscalía Anticorrupción.El relato confeso de El Gordo ha resonado por fin este martes en la sala de vistas. Durante horas. Debido a su mal estado de salud, el antiguo policía fue apartado del proceso (por “demencia sobrevenida”, especificó el fiscal en una sesión) y no se sienta en el banquillo, pero las acusaciones estaban interesadas en que los magistrados escucharan la grabación de su testimonio. Él fue una pieza fundamental del engranaje puesto en marcha en Kitchen, como admitió en marzo de 2019 ante el juez instructor Manuel García-Castellón, cuando ofreció múltiples detalles de la trama tras verse acorralado e implicó a la cúpula de Interior —en enero de ese año había negado las irregularidades (una versión exculpatoria que se reprodujo este lunes en el juicio)—.Este martes, el tribunal ha prestado atención a las palabras de García Castaño, que ponen en la picota a varios de los imputados, como a Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad de Mariano Rajoy y mano derecha del exministro Jorge Fernández Díaz; a Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional; a los comisarios José Manuel Villarejo y Andrés Gómez Gordo (este último fue asesor de María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del PP); y a Sergio Ríos, que era chófer de Bárcenas cuando fue captado como confidente por la trama.—¿Qué secretario de Estado le hace este encargo? —le preguntó el fiscal Ignacio Stampa en instrucción a El Gordo, como se ha escuchado este martes en la sala de vistas. —El señor Martínez —respondió.El testimonio de este antiguo policía refuerza la tesis de Anticorrupción y del resto de acusaciones, que sostienen que Interior activó en 2013 un dispositivo de espionaje a Bárcenas para robarle documentación sensible que aún podía guardar de altos cargos del PP. Así se lo escuchado este martes el tribunal decir a García Castaño: “Voy al despacho del director adjunto operativo y me dice: ‘Estamos haciendo una operación con el tema de Bárcenas. La gente que está haciendo las vigilancias no valen. Quiero que utilices a tu gente”. “Por otro lado, yo también tengo reuniones con el secretario de Estado de Seguridad, que estaba muy interesado en saber todo lo que había relacionado con Bárcenas”.García Castaño fue el primer mando policial en intentar captar al conductor de Bárcenas como confidente—pero fracasó y, por eso, se recurrió después a Villarejo—. Además, puso al servicio de la trama a decenas de agentes, que operaban bajo su mando en la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), para hacer seguimientos y vigilancias a la esposa del extesorero, a su familia y a su abogado. E, incluso, extrajo 700 euros de los fondos reservados para adquirir una pistola, que le regaló al chófer como “contraprestación”. Según la Fiscalía, la “información y documentación” que obtenía se la “transmitía” a Martínez y Pino.“Hablo con [el secretario de Estado] y él me dice que la preocupación que hay es la información que [Bárcenas] ha robado o se ha llevado: unos discos duros. Y que en esos discos duros está toda la contabilidad [...] Por un lado, las donaciones que se le daban, que no se sabía cuántas donaciones, cuánto recibía y cuánto se quedaba, por otro lado, los pagos que hacía en b y los pagos que no hacía en b. Todo ese tipo de cosas”, ha escuchado este martes el tribunal de boca de García Castaño: “Me comenta que ahí lo que está es toda la contabilidad que este señor manejaba en el PP; y todo lo que hacía en el PP: pagos en a, en b, donaciones”. La declaración de El Gordo, reproducida este martes en la sala, también se ha adentrado en cómo el chófer de Bárcenas le entregó supuestamente varios dispositivos electrónicos sustraídos al extesorero: “Quedo con él en la calle Velázquez y me trae los teléfonos, que efectivamente no tenían tarjeta y no tenían batería. Yo pido que me manden un técnico y extraemos lo que había en los teléfonos. Toda esa información que se extrae, la meto en un pendrive y se lo doy al secretario de Estado”. Su relato le llevó igualmente a confesar que accedió a un estudio de la esposa del excontable del PP, en busca de documentación sensible que pudieran afectar a los populares: “Yo hablo con el conductor [...], me da el código de la alarma [...] y me da la llave. Hago copia de la llave y yo personalmente, no recuerdo qué día fue exactamente, voy allí [...] Entro dentro, miro lo que había allí, [pero] no había nada”, aseguró.Doble ofensivaLos procesados han desplegado una doble ofensiva contra el testimonio de El Gordo. Por un lado, pidieron al tribunal que se reprodujeran todas sus comparecencias en fase de instrucción, poniendo el foco especialmente en su declaración de enero de 2019, cuando negó las irregularidades. Con el objetivo de debilitar su credibilidad, las defensas quieren evidenciar ante los jueces que el comisario García Castaño “cambió” de versión cuando se vio acorralado. A su vez, fuentes de varios procesados ahondan en que otros testigos ya han desmentido en el juicio algunos detalles de su relato. Además, el abogado de Eugenio Pino se ha lanzado de nuevo este martes contra las palabras de El Gordo. Ha solicitado al tribunal que declare la nulidad de sus comparecencias, lo que implicaría que no se puede tener en cuenta su confesión a la hora de dictar sentencia. Según ha expuesto, García Castaño era defendido entonces por abogados del mismo despacho que el director adjunto operativo, pese a que sus intereses han resultado opuestos. Tras esta reclamación, los jueces han planteado al abogado de Pino que les facilite por escrito todos los detalles de su petición, antes de tomar la decisión.
El tribunal del ‘caso Kitchen’ escucha la primera confesión: “El secretario de Estado estaba muy interesado en todo lo de Bárcenas”
Los magistrados reproducen el testimonio del comisario García Castaño, que admitió el espionaje al extesorero y apuntó contra el Ministerio del Interior de Rajoy







