El juicio sobre la trama aterriza en el presunto espionaje al extesorero y su entorno durante su estancia en la cárcel de Soto del Real
Isidro Sánchez no quiere hablar de más en el juicio del caso Kitchen. Eso queda ya claro cuando el fiscal César de Rivas intuye que los regates del colombiano rozan la contradicción. O la mentira. Este hombre de 50 años constituye una pieza clave para entender cómo el espionaje a Luis Bárcenas se extendió a su estancia en la cárcel d...
e Soto del Real (Madrid), donde ambos hicieron “amistad” al compartir vida entre rejas, después de que el extesorero popular ingresase en 2013 por primera vez en prisión preventiva (cuando amenazaba con tirar de la manta). Pero Isidro Sánchez, que cumplía condena en aquella época por narcotráfico, no lo pone nada fácil este jueves, durante la sexta sesión de la vista oral.
—A raíz de que usted le manifestase que tenía conocimientos informáticos, ¿Bárcenas le encomendó algún encargo? —lanza el representante del ministerio público al arrancar el interrogatorio del testigo.
—En un permiso que yo saliera, tenía que borrar unos archivos que él me decía dónde estaban —precisa, antes de añadir que le iba a cobrar 5.000 euros al extesorero por ello.






