La abogada del extesorero retira las acusaciones contra las cúpulas de Interior y la Policía por inducir supuestamente a allanar su domicilio y secuestrar a su familia

Un esperpéntico episodio sobrevuela el juicio del caso Kitchen: el asalto que un hombre disfrazado de sacerdote protagonizó en 2013 en el domicilio de Luis Bárcenas, cuando allanó la casa y secuestró pistola en mano a la esposa del extesorero popular, Rosalía Iglesias, a su hijo Guillermo Bárcenas y a la empleada del hogar. Los tribunales ya condenaron en 2014 al falso cura, Enrique Olivares, que dijo haber acudido a la vivienda en busca de documentos que podían hacer caer al...

Gobierno de Mariano Rajoy. Pero ese suceso volvió al disparadero cuando se descubrió años después la existencia de la trama para espiar al contable del PP y robarle supuestamente material sensible que aún pudiera guardar de altos cargos del partido conservador.

Los magistrados de la Audiencia Nacional que enjuician Kitchen, que ha dedicado esta primera semana a la fase de cuestiones previas, han querido dejar claro desde un primer momento que no entrarán a valorar el asalto de Olivares en sí mismo. Eso ya es cosa juzgada. Sin embargo, ese episodio sobrevivía de refilón en el proceso que sienta ahora en el banquillo a las cúpulas de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior de la era Rajoy, con Jorge Fernández Díaz a la cabeza.