En la empresa familiar, tan difícil es ser el primero como el segundo. El primero es el emprendedor que arriesga y crea algo de la nada. El segundo es el que tiene que hacer suyo el proyecto para hacerlo más grande y dejarlo al siguiente eslabón de la cadena. En Mango, este paso no salió demasiado bien. El breve periodo en el que Jonathan Andic estuvo al frente de la compañía, entre 2014 y 2018, estuvo marcado por pérdidas millonarias y falta de un rumbo claro, hasta el punto de que el fundador de la firma de moda, Isak Andic, tuvo que interrumpir el año sabático que se había tomado para viajar por el mundo en su barco y retomar las riendas de la compañía al año siguiente: su hijo fue sustituido por Toni Ruiz, un ejecutivo externo a la familia.La exclusión de Jonathan del liderazgo del proyecto de Mango abrió una brecha con su padre que, según cuentan fuentes consultadas, está en el origen de un cierto resentimiento del primogénito hacia Isak. Esa vieja herida fue revelada, por ejemplo, por la que era pareja del fundador en el momento de su muerte, Estefanía Knuth, que declaró ante los Mossos cómo había afectado a la relación padre-hijo. Las mismas fuentes con las que EL PAÍS ha estado en contacto estos meses señalan que Jonathan se sintió “humillado” por ese movimiento y explican que su padre sentía poca consideración profesional hacia el hijo. Otras fuentes también vinculadas a Mango sostienen, en cambio, que Jonathan no había pedido dirigir la compañía en primer lugar y que, en todo caso, la herida estaba cerrada y la relación que mantenía con su padre en el momento en que murió era “buena”. 01:45Cronología del caso de Isak Andic, fundador de MangoJonathan Andic, a su llegada a los juzgados de Martorell.Foto: Albert Garcia | Vídeo: EPVLa relación supuestamente conflictiva entre Isak y Jonathan, sobre todo en el terreno profesional, ha estado presente en la investigación que se ha llevado a cabo durante un año y medio y que ha culminado, este martes, con la detención de Jonathan Andic por el presunto homicidio de su padre. Isak Andic falleció durante una excursión, a solas con su hijo mayor, en la montaña de Montserrat el 14 de diciembre de 2024.El fundador, Isak Andic, nacido en Estambul en 1953, cumplía con el patrón típico del primer eslabón de la cadena de la empresa familiar: tenía la personalidad arrolladora del emprendedor, empezó yendo por Barcelona vendiendo camisas que compraba en el Gran Bazar de su ciudad natal, y terminó creando un gigante de la moda que lo aupó hasta el primer puesto de entre los más ricos de Cataluña, con una fortuna de 4.500 millones de euros, según Forbes. Su sucesor, en cambio, lo tuvo difícil para estar a la altura. Jonathan Andic es el primero de los tres hijos que Isak tuvo con Neus Raig. Nacido en 1981, ha heredado el imperio de Mango junto con sus hermanas Judith y Sarah, y actualmente es el único de los tres que está en el consejo de Mango, como vicepresidente. Pero su vinculación con la empresa ha estado plagada de altibajos. El primogénito entró en Mango en 2005, después de estudiar Comunicación Audiovisual en Estados Unidos y un máster para directivos en IESE Business School. En 2007 pasó a dirigir la entonces nueva línea de hombre Mango Man, proyecto al que ha estado muy ligado desde entonces. Personas que han compartido con él esa etapa destacan que era una persona “exigente, dura y directa”, pero también “empática” con su equipo. “Tiene un gran conocimiento de la moda, supongo que porque lo ha mamado toda la vida, y es perfeccionista y atento al detalle”, cuenta un responsable de Mango Man, proyecto que Jonathan lideró y del que, según explica, Isak “se sentía orgulloso”.Pero fue en 2012, cuando tenía 31 años, cuando vino la prueba de fuego: su padre quería retirarse y le empezó a ceder la dirección de la empresa, aunque incluso el relevo no fue del todo claro. Tras darle algunas responsabilidades, constó como presidente adjunto de la compañía en la memoria de la compañía en 2014, pero ese mismo año Isak Andic explicó en un acto a los periodistas que su hijo ya llevaba “ejerciendo como tal” de consejero delegado desde dos años antes. “El relevo es como una gota de agua mía”, dijo entonces. Pero el padre tenía siempre un ojo puesto en su empresa, y en 2015 fichó a un desconocido Toni Ruiz, que venía de Leroy Merlin, para que vigilase las cuentas como director financiero, aún bajo la batuta de Jonathan Andic como consejero delegado. Para entonces, el rumbo de Mango ya estaba desnortado, y durante los tres años siguientes la compañía, que había sido una máquina de hacer dinero, acumuló pérdidas de casi 100 millones de euros. El padre tuvo que volver de su retiro al rescate: en 2018 nombró a Ruiz director general, y en 2020 finalmente lo hizo consejero delegado en sustitución de su hijo, que volvió a sus cuarteles de invierno como responsable, de nuevo, de Mango Man.Gestión de patrimonioTras la muerte de su padre, Jonathan Andic continuó en su puesto ejecutivo en Mango Man, pero en junio del año pasado, tras nombrar a Ruiz presidente y consejero delegado de Mango, la empresa decidió apartar a Jonathan de los cargos ejecutivos y dejarle solo como vicepresidente y miembro del consejo. Desde entonces, se ha dedicado a gestionar el patrimonio. Jonathan Andic se casó discretamente en septiembre de 2024 con la influencer Paula Nata, y pretendían celebrar una gran fiesta en la primavera siguiente, pero la muerte de su padre obligó a suspender la boda. La pareja tuvo un hijo en septiembre de 2025. El proceso judicial ha sumido a Jonathan, explican fuentes cercanas, en un estado de tristeza y conmoción. El primogénito supo que estaba siendo investigado poco después de que unos agentes de los Mossos le salieran al paso a la salida de la factoría de Mango, en Palau-Solità i Plegamans (Barcelona) y le pidieran el teléfono móvil. La relación con su padre, insisten fuentes de su entorno, pasaba en diciembre de 2024 por un momento dulce: el hijo acudía casi cada sábado a comer a casa de su padre e incluso practicaban gimnasia juntos.