Antonio Agredano SevillaActualizado Martes,

mayo

14:34�Es algo personal�, dicen en el entorno de Sergio Ramos. �A lo mejor vemos el a�o que viene al primer presidente-jugador de la historia de nuestra liga�, bromea un amigo. Lo cierto es que tras su breve paso por el Monterrey (34 partidos, 8 goles), el defensa de Camas no ha hecho p�blica su retirada. �Est� para jugar, lo que no s� es si tiene ya la cabeza en eso�, concluye.Ramos ha cerrado, junto a Five Eleven Capital, un acuerdo para comprar el paquete mayoritario del Sevilla. La operaci�n est� valorada en torno a los 450 millones de euros, a los que habr�a que restar la deuda, y alcanzar�a aproximadamente el 80% del capital social. El pacto queda pendiente de la formalizaci�n notarial, de los contratos definitivos y de las autorizaciones de LaLiga y del Consejo Superior de Deportes.El precio por acci�n se sit�a por encima de los 3.000 euros. La deuda reconocida ronda los 90 millones y el plan de los nuevos propietarios contempla una ampliaci�n de capital de hasta 100 millones para aliviar la tesorer�a, aumentar el l�mite salarial e ir m�s desahogados al mercado estival. El calendario, en cualquier caso, quedar� condicionado por la situaci�n deportiva del equipo, todav�a pendiente de certificar la permanencia. Quedan nueve puntos en disputa y el Sevilla s�lo est� a tres del abismo.El acuerdo supondr�, casi con toda seguridad, el final de la etapa de Jos� Mar�a del Nido Carrasco como presidente. Una vez se formalice la compraventa, el consejo actual dar� paso a una nueva estructura de gobierno. Del Nido Carrasco, muy se�alado por la afici�n, ha quedado atrapado entre la crisis de la instituci�n, la tragedia deportiva y el muro emocional entre palco y grada. Su padre, que lleva a�os pleiteando contra el club, tampoco ha tenido relevancia en la negociaci�n.Ramos no compra un club pac�fico. Se har� cargo de un Sevilla que ha pasado de ser modelo de gesti�n a vivir en la urgencia, en el caos y en lo imprevisible. Desde la temporada 2022-23, por el banquillo han pasado nueve entrenadores: Lopetegui, Sampaoli, Mendilibar, Diego Alonso, Quique S�nchez Flores, Garc�a Pimienta, Caparr�s, Mat�as Almeyda y Luis Garc�a Plaza. En la direcci�n deportiva, tras la salida de Monchi, tampoco hubo continuidad, con V�ctor Orta primero y Antonio Cord�n despu�s. El resultado ha sido una plantilla deteriorada, fichajes sin rendimiento, ventas obligadas y un equipo que lleva varias temporadas coqueteando con el descenso. Europa, donde los nervionenses se convirtieron en h�roes, ya es s�lo una quimera.La figura de Monchi hab�a sobrevolado toda la operaci�n. En enero, cuando empezaron los rumores de inter�s por parte de Ramos, era un nombre fundamental. Su relaci�n con el futbolista, su peso en la historia reciente del club y su ascendencia sobre la afici�n lo convert�an en un ancla para cualquier reconstrucci�n. Sin embargo, su fichaje por el Espanyol, anunciado este lunes, lo ha sacado de la ecuaci�n. Monchi ser� director general deportivo del club catal�n y no podr� formar parte del equipo de Ramos, al menos en esta primera fase. El sevillismo, vemos, tambi�n es una forma de viudedad.El nuevo propietario visible del Sevilla tendr� que resolver, en un verano que ser� agitad�simo, algunos asuntos urgentes: definir el consejo, decidir la continuidad de Cord�n y Luis Garc�a Plaza, hacer una profunda limpieza en la plantilla, ir al mercado a vender un proyecto ilusionante, recuperar cr�dito ante la afici�n y, sobre todo, fijar una l�nea deportiva cre�ble. Buscar un sello. Imaginar un estilo. El club conserva parte de su encanto: el Ram�n S�nchez-Pizju�n, una ciudad deportiva remodelada, una masa social exigente y una historia de ensue�o. Pero hace tiempo que el nav�o blanquirrojo navega a la deriva; sin estilo y sin esperanza.La operaci�n tiene, adem�s, una carga sentimental que, en los primeros meses, ser� imposible de separar del negocio. Ramos sali� de la cantera sevillista, debut� muy joven, se march� al Real Madrid en 2005 y construy� all� una trayectoria monumental. Pero tambi�n dej� heridas abiertas en Nervi�n. Celebr� goles, desafi� a una parte de la grada, pidi� perd�n y regres� en 2023 para cerrar una cuenta pendiente. Su vuelta como futbolista fue intensa, pero breve. No se mantuvo. Y ahora vuelve por otra puerta, la acristalada que da entrada a los palcos, las tardes soleadas y los balones que no se sudan sobre la hierba, pero que se sufren igual. Por eso en su entorno insisten en que es �algo personal�. Que todo esto va m�s all� de los n�meros. Que Ramos no s�lo compra acciones. Compra el club que lo form�, que lo discuti� y del que nunca logr� destetarse. Busca poder, influencia y un papel emocional en la reconstrucci�n. Pero quiz�, �ntimamente, busca tambi�n otra cosa. Una reconciliaci�n definitiva con los colores de su infancia. Una forma de redenci�n en el mismo sitio donde empez� todo.