F�tbol

Y es por eso que hoy vengo a verte...

El futbolista se ha asociado con un grupo inversor para comprar un Sevilla que arrastra unos a�os de inestabilidad. El de Camas vuelve a casa con su familia.Sergio Ramos y Pilar RubioI.CoboActualizado S�bado,

mayo

02:01Con la semana medi�tica que ha tenido el Real Madrid, la compra del Sevilla por parte de Sergio Ramos casi pasa desapercibida. El futbolista de Camas ten�a una cuenta pendiente con el club que le vio nacer y por fin la ha saldado. "Es algo personal", trasladaba su entorno a este peri�dico cuando se dio a conocer la compra.El ex jugador del Real Madrid tampoco ha anunciado a�n su retirada, por lo que no se descarta que d� una �ltima oportunidad al f�tbol. M�s all� de su carrera deportiva, Ramos ha cerrado un acuerdo para comprar el paquete de acciones mayoritario del Sevilla junto a Five Eleven Capital. "Est� pactada la forma de pago de las acciones y se comprar�an entre un 60 y un 80% de las mismas". Quedan por cerrar los �ltimos flecos y est�n a la espera de acudir a la notar�a para tramitar todo "el papeleo".Para saber m�sLa adquisici�n de Ramos y Five Eleven Capital se ha saldado por unos 450 millones de euros a los que habr�a que restar la deuda del Sevilla que ronda los 90 millones. Seg�n adelant� El Confidencial y ha podido confirmar LOC, el grueso de la inversi�n estar�a ligado a la familia Werthein, una de las grandes fortunas de Argentina, con negocios en distintos sectores y conexiones incluso con la esfera pol�tica del pa�s. Por ejemplo, Gerardo Werthein lleg� a ser ministro de Exteriores en el gobierno de Javier Milei.La operaci�n habr�a pasado por la intermediaci�n de JB Capital Markets, la firma de Javier Bot�n -hermano de Ana Bot�n-, y contar�a adem�s con el apoyo de un fondo mexicano cuya identidad no se ha hecho p�blica. Todo ello desembocar�a en el control del proyecto por parte del empresario argentino Mart�n Ink, a trav�s de la mencionada Five Eleven Capital.LA FINCALa compra del Sevilla supondr� que el club ya no es propiedad de Jos� Mar�a del Nido y de las familias Carri�n, Al�s y Castro, accionistas hist�ricos de la entidad. El regreso de Sergio Ramos a la que fue, es y seguir� siendo su casa, ser� muy f�cil para el futbolista puesto que, adem�s de a toda su familia, tambi�n tiene propiedades y negocios all�.Una de las joyas de la corona de su patrimonio inmobiliario es la finca La Alegr�a que el ex del Real Madrid tiene en Bollullos de la Mitaci�n, a 20 minutos de la capital hispalense. Se trata de una finca valorada en unos diez millones de euros con una extensi�n de 44 hect�reas. La Alegr�a fue donde Ramos y Pilar Rubio celebraron su boda en junio de 2019. La vivienda principal tiene 12.800 metros cuadrados que se dividen en dos plantas y tiene un estilo muy andaluz con azulejos, forja y aspecto de cortijo. La finca tambi�n cuenta con un extenso jard�n, una gran piscina, su propia plaza de toros, espacios deportivos y un porche para hacer barbacoas.El futbolista tiene all�, adem�s, el centro de operaciones de su yeguada SR4, un negocio que est� gestionado en su mayor�a por Carlos Muela, el cu�ado del futbolista, casado con su hermana Miriam. La familia es otra de las razones por las que Ramos quiere volver a casa. No es un secreto para nadie que el central siempre ha estado muy unido a sus padres y a sus hermanos, tanto a Ren� como a la mencionada Miriam.No hay que olvidar que Ramos es padre de cuatro hijos junto a Pilar Rubio, y que la comunicadora y ellos son la prioridad del futbolista. Muchos han sido los rumores sobre que a Pilar no le terminaba de encajar la vida de Sevilla, algo que ella misma se ha encargado de desmentir. Adem�s, tampoco tendr�an por qu� vivir obligatoriamente en la finca La Alegr�a. Ramos tambi�n tiene otra propiedad en Sevilla, una casa unifamiliar en la urbanizaci�n El Zaud�n que ser�a lo m�s parecido a La Finca si lo comparamos con Madrid.Por �ltimo hay que contar que, adem�s de empresario, Sergio Ramos tambi�n se ha abierto a explorar la m�sica como cantante. Teniendo en cuenta sus inquietudes musicales, no sorprender�a el lanzamiento de nuevas canciones.