Este 19 de mayo la Iglesia conmemora la figura de San Pedro Celestino, conocido también como el Papa Celestino V, una de las personalidades más singulares e inspiradoras que forman parte del santoral católico. Nacido en una humilde familia italiana bajo el nombre de Pietro Angelerio, este siervo de Dios consagró su juventud a la rigurosa ascesis espiritual. El extraordinario sacrificio de San Pedro Celestino Atraído por el silencio absoluto, el joven Pietro se retiró a las escarpadas montañas de los Abruzos para vivir como un monje ermitaño. En la soledad de las cuevas del monte Morrone, fundó una nueva rama monástica caracterizada por una penitencia extrema, la oración continua y el trabajo manual, ganándose la admiración de miles de fieles. Su fama de santidad se extendió rápidamente debido a los numerosos milagros y curaciones que los peregrinos atribuían a su intercesión. Pietro poseía el don de la profecía y se decía que las campanas de las iglesias tañían solas a su paso, un signo divino que manifestaba su profunda y mística conexión con el Creador.
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