Este 17 de mayo, el santoral católico rinde homenaje a San Pascual Baylón, fraile franciscano nacido en el Reino de Aragón. A pesar de su origen humilde como pastor, su vida se transformó en un testimonio ardiente de fe, destacándose por su profunda conexión con la Presencia Real de Cristo en el sacramento del altar durante el siglo XVI. San Pascual Baylón y el misterio de la adoración perpetua La vida de Pascual estuvo marcada por una sabiduría infusa que asombraba a sus superiores. Fuentes en italiano detallan que aprendió a leer solo para rezar el Oficio Divino, mientras cuidaba ovejas. Al ingresar a la Orden de los Frailes Menores Alcantarinos, eligió siempre los oficios más humildes, convirtiendo la portería y la cocina en lugares de oración ininterrumpida. Investigaciones en inglés resaltan su defensa valiente de la Eucaristía durante un viaje por Francia, donde enfrentó a los hugonotes. Se dice que poseía una elocuencia sobrenatural para explicar el dogma de la Transustanciación, a pesar de su falta de estudios académicos. Su misticismo no lo alejaba del mundo, sino que lo impulsaba a una caridad heroica hacia los necesitados.
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