Las revoluciones políticas pueden ocurrir de la noche a la mañana; las tecnológicas suelen llevar más tiempo. El día en el que Bizum ha estrenado oficialmente el pago en comercios físicos, la vida frente a la caja registradora sigue prácticamente igual. En los supermercados, cafeterías y tiendas de Madrid, los clientes continúan pagando con tarjeta, efectivo y sus billeteras digitales habituales, mientras el nuevo sistema de la banca española arranca de forma silenciosa y muy limitada. CincoDías ha visitado una treintena de establecimientos, grandes y pequeños, en tres barrios de la capital y en la mayoría de ellos domina la incertidumbre. Los responsables de los negocios incluso desconocen la adopción de Bizum para pagar en caja.“No aceptamos Bizum porque somos una empresa, no una cuenta personal ni un particular”, comenta una empleada de un Carrefour en Ventas, un barrio madrileño de clase media. Según han detallado a este diario fuentes del sector de la distribución, en estos momentos las grandes superficies están negociando los contratos y la implementación tecnológica. “Ahora mismo no va a poder pagar nadie o casi nadie”, expresan en otra cadena de supermercados. La promesa impulsada por la banca española es ambiciosa: convertir Bizum, utilizado hasta ahora como medio para enviar dinero y dividir cuentas entre amigos y familiares, en una alternativa a Visa, Mastercard y las billeteras de Apple Pay o Google Pay, tal y como avanzó este diario el pasado mes de noviembre. La realidad del primer día es mucho más descafeinada. Aunque varios bancos comenzaron este lunes a habilitar el servicio (entre ellos el BBVA, CaixaBank, el Sabadell y Bankinter), esta opción no ha llegado a la mayoría de los comercios ni a los consumidores. De hecho, muchos ignoran que exista la posibilidad de pagar con Bizum también en las tiendas. La confusión queda de manifiesto en una cerrajería del barrio obrero de Vallecas:— “No aceptamos pagos con Bizum”, dice el gerente.— “Claro que sí, justo lo hemos adaptado al datáfono”, le corrige un empleado.Del otro lado de la calle, en una tienda de alimentación, también acaban de incorporar este medio de pago digital en su datáfono (TPV). “Todavía no lo he probado, pero si le apetece, podemos intentar pagar con Bizum”, afirma el cajero. El cliente, sin embargo, no puede pagarlo desde la aplicación de su banco, porque su entidad no lo ha habilitado aún.No es un caso aislado, ya que, de momento, solo algunos usuarios seleccionados tienen activada esta función en las apps de su banco, y Bizum Pay, la aplicación móvil principal para realizar estos pagos, no se lanzará hasta dentro de dos semanas. El despliegue gradual ya estaba previsto. Fuentes bancarias explican que estas primeras semanas sirven para incorporar clientes poco a poco. Además, no todas las entidades han llegado al día del estreno y algunas siguen conectando sus sistemas tecnológicos. El objetivo es estabilizar la infraestructura y comprobar el funcionamiento real antes de impulsar la adopción masiva. Existe además un pacto en la banca para no publicitar el servicio durante los primeros meses, mientras particulares y comercios se acostumbran a utilizar el nuevo medio de pago. Entonces, ¿cuándo se podrá pagar con Bizum en el supermercado o en la cafetería de forma habitual? No hay una fecha clara ni fija. La propia Bizum insiste en que no existe un calendario ni objetivos comerciales para 2026 y que está previsto que a partir del último trimestre del año la mayoría de los usuarios y comercios ya lo tengan instalado. Tampoco aporta información sobre qué comercios lo ofrecen desde el primer día. Según apuntan las fuentes del sector de la distribución consultadas, los pequeños negocios solo requieren de una actualización en el datáfono, por lo que su adopción podría ser más temprana, mientras que las grandes cadenas necesitan de un software específico, que todavía se está incorporando, por lo que llevará más tiempo. Esta falta de detalles explica el escepticismo que se percibe en el comercio. No solo entre las grandes cadenas, sino también en negocios locales como la pastelería Mallorca, con ocho tiendas en la Comunidad de Madrid. Esta pastelería, abierta desde 1931, ya acepta Bizum desde hace meses en los pedidos digitales, pero tardará en tener el servicio disponible en las tiendas físicas, según estima José Miguel Méndez, gerente de la tienda de la calle Génova, cerca del barrio de Salamanca. “Tenemos en cuenta todo lo que facilite el pago a los clientes y [Bizum] llegará, como todo, pero todavía no. El sistema que tenemos ahora es cómodo y habría que cambiar protocolos”, argumenta Méndez. Uno de los principales obstáculos ha sido la contabilidad. Como Bizum no fue diseñado para pagos a empresas, hasta ahora los cobros no se integraban automáticamente en la caja, sino que iban directamente a la cuenta personal de los emprendedores.Jorge Basols, responsable de un negocio de copistería en el barrio de Vallecas, acepta Bizum desde hace años y nota cada mes el problema contable de este medio de pago. Tiene que revisar el extracto bancario y cuadrar los pagos a mano. “Es la única desventaja”, afirma este emprendedor madrileño de 60 años. La expectativa es que este problema se resuelva con la nueva tecnología, ya que Bizum estará integrado en los pagos de los comercios.En muchos establecimientos tampoco queda claro qué aporta Bizum. “Ya tenemos bastantes opciones de pago instauradas. Tenemos el sistema de pago con tarjeta, y si no, la gente tiene la opción de pagar con un código QR directamente desde su móvil”, argumenta Méndez. Con tres décadas en distintas tiendas de la pastelería Mallorca, este gerente madrileño de 53 años afirma no haber tenido constancia de quejas por parte de los clientes para que aceptaran pago con Bizum.El desafío de la banca será convencer a comerciantes y consumidores de que merece la pena adoptar Bizum. Para los negocios, las entidades han dejado entrever que ofrecerán comisiones más competitivas que las actuales para los pagos con tarjeta, aunque el precio final dependerá de cada banco y de cada negocio. Para los consumidores, a partir del tercer trimestre, previsiblemente lanzarán ofertas similares a las que ya han utilizado para captar nóminas o recibos. Porque tampoco hay revoluciones sin incentivos. De momento, el estreno de Bizum en las tiendas españolas es más una fase de pruebas a pequeña escala. Y aunque el pago con Bizum en el comercio se ha lanzado ya, la forma de pagar frente al cajero no ha cambiado.