Un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters ha descrito una ráfaga de radio inusualmente prolongada. Fue detectada tanto por misiones de la ESA como de la NASA obliga a mirar con más detalle cómo se comporta el entorno magnético del Sol. La señal no procedía de un objeto desconocido ni de una fuente lejana de la galaxia, sino de nuestra propia estrella, situada a unos 150 millones de km de la Tierra. Aun así, su duración sorprendió a los investigadores: el fenómeno se mantuvo activo durante 19 días, una cifra muy superior a los registros previos. Hasta ahora, la ráfaga de radio solar más extensa documentada había durado cinco días. Esta nueva emisión, registrada entre el 21 de agosto y el 9 de septiembre, multiplicó casi por cuatro esa marca y fue observada desde distintos puntos del sistema solar gracias a varias naves científicas. Una señal solar sin precedentes La primera detección llegó a través de Solar Orbiter, la misión europea que también ha permitido obtener imágenes inéditas de los polos del Sol. Doce días después, la misma emisión fue identificada por Wind, una nave de la NASA dedicada al estudio del flujo de partículas solares, y por Parker Solar Probe, diseñada para acercarse al Sol más que cualquier otra misión. La observación se completó cuando STEREO-A, también de la NASA, captó la emisión un día más tarde. Los datos indicaban que la ráfaga parecía girar junto con la estrella, un detalle clave para seguir su origen y reconstruir el comportamiento de la región solar que la había producido. Los científicos la han clasificado como una ráfaga de tipo IV, un fenómeno de radio que, a diferencia de otros episodios solares, no supone una amenaza directa para la Tierra. Su origen está vinculado a electrones atrapados por campos magnéticos en la corona solar, capaces de generar ondas de radio que se propagan por el espacio. El papel de la corona solar Para explicar cómo se formó ese depósito de electrones, los investigadores desarrollaron una técnica de seguimiento basada en los datos de STEREO-A. Así pudieron relacionar la emisión con una gran estructura magnética de la corona, conocida como serpentina de casco, una formación con aspecto de embudo visible durante algunos eclipses solares. Recreación del objeto emitiendo la ráfaga de radio (NASA/Miloslav Druckmüller, Peter Aniol, Shadia Habbal) El análisis apunta a que tres potentes eyecciones de masa coronal llenaron esa región de partículas energéticas. Aunque esta ráfaga no fue peligrosa, comprenderla puede mejorar la predicción del clima espacial, un campo esencial para anticipar fenómenos solares capaces de afectar a satélites, comunicaciones y tecnología terrestre.
La NASA detecta una misteriosa ráfaga de radio que duró 19 días procedente de un objeto situado a 150 millones de km
La señal se prolongó entre el 21 de agosto y el 9 de septiembre de 2025. No supuso una amenaza directa para la Tierra, pero sí una advertencia













