La vida en la Tierra no ser�a posible sin el Sol pero nuestra estrella tambi�n supone un peligro, especialmente ahora que nuestra civilizaci�n es tan dependiente de la tecnolog�a. Las tormentas solares que alcanzan nuestro planeta tienen la capacidad de da�ar sat�lites e infraestructuras terrestres. Son fen�menos inevitables pero detectables, por lo que los cient�ficos trabajan para poder anticiparse a la llegada de estas part�culas y protegernos de ellas. Con esa finalidad ha sido dise�ada SMILE, una nave espacial que si no hay nuevos contratiempos, despegar� este martes a las 5.52 horas desde la Guayana Francesa. La misi�n iba a haberse lanzado el pasado 9 de abril pero una incidencia t�cnica con el cohete Vega-C que la pondr� en �rbita oblig� a posponerla. La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias (CAS) han unido fuerzas para hacer realidad esta ambiciosa misi�n con la que se pretende comprender mejor la interacci�n entre el Sol y la Tierra . SMILE (siglas de Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer) observar� el campo magn�tico de la Tierra en rayos X para descubrir d�nde y c�mo interact�a el viento solar con este escudo magn�tico que nos protege de la actividad da�ina de nuestra estrella. "Vamos a obtener mucha informaci�n sobre c�mo esta interacci�n impulsa fen�menos de clima espacial -lo que se llama Space Weather- que pueden afectar a los sistemas tecnol�gicos modernos", explica en entrevista telef�nica Roc�o Guerra, responsable de la misi�n SMILE en la ESA.Su foco de estudio, expone, es lo que se denomina el viento solar: "Del Sol no s�lo recibimos la radiaci�n, la luz y el calor; tambi�n emite al espacio constantemente un viento solar, que es un flujo continuo de part�culas cargadas. Interacciona con la magnetosfera terrestre, que es una burbuja magn�tica que nos protege y que act�a como un escudo frente a estas part�culas. Y aunque esta interacci�n es conocida desde hace d�cadas y ha habido misiones anteriores que se han dedicado a su estudio, sigue sin comprenderse completamente c�mo funciona globalmente su din�mica global, su variabilidad y sus efectos", se�ala. SMILE ofrecer� a la humanidad la primera visi�n completa de c�mo reacciona la Tierra ante los flujos de part�culas y las r�fagas de radiaci�n procedentes del Sol pues una de las principales novedades que aportar�, seg�n Guerra, es que va a permitir a los cient�ficos "estudiar esa interacci�n de una manera global y durante un tiempo muy largo", para entender las tormentas geomagn�ticas: "Esa informaci�n nos va a permitir hacer modelos de previsi�n, de predicci�n del clima espacial o space weather con mucha m�s precisi�n, lo cual va a ser �til para determinar cu�les los riesgos y poder mitigarlos".Las tormentas solares no son algo nuevo, l�gicamente han existido siempre, pero como subraya Roc�o Guerra, "lo que s� que ha cambiado radicalmente desde hace varias d�cadas es su impacto en nuestras vidas, pues hoy vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la tecnolog�a, de los sat�lites, de las redes el�ctricas, de los sistemas de navegaci�n, de la aviaci�n y de las comunicaciones globales. Y todo esto puede verse muy afectado por estos eventos".�Qu� podr�a ocurrir en el peor escenario? "Una tormenta solar intensa podr�a provocar interrupciones a gran escala en el suministro de energ�a, en los instrumentos de navegaci�n y en infraestructuras cr�ticas, por lo que tendr�a consecuencias muy directas en nuestra vida cotidiana. Esta misi�n pretende conocer mejor estos fen�menos para anticiparnos", se�ala esta experta.Para saber m�sEl precedente m�s preocupante y que suele usarse como ejemplo de los da�os potenciales de la actividad solar es el llamado evento Carrington. Tuvo lugar en 1859 y se considera la tormenta solar m�s potente registrada: "Supuso el inicio del entendimiento de hasta qu� punto una tormenta solar puede influir en nuestras vidas. Fue una potente eyecci�n solar que provoc� fallos en los sistemas que exist�an entonces, los tel�grafos. Hubo auroras boreales visibles en latitudes inusuales, como Cuba. Tuvo ya una gran repercusi�n entonces, as� que imagina si ocurriera un fen�meno similar hoy en d�a", se�ala. Otro ejemplo menos grave pero muy relevante tuvo lugar el 13 de marzo de 1989, cuando una tormenta geomagn�tica dej� sin electricidad a millones de personas en la ciudad canadiense de Quebec durante nueve horas.Adem�s de las p�rdidas econ�micas, estos eventos solares podr�an causar p�rdidas de vidas: "Si los sistemas de navegaci�n dejan de funcionar en alg�n momento se puede poner en riesgo a las personas que viajan en un avi�n a altas latitudes, o a los astronautas que est�n en el espacio", advierte.Tres a�os de observacionesLa actividad solar se mide en ciclos solares, que duran aproximadamente 11 a�os. Durante este tiempo, fluct�a entre un m�nimo y un m�ximo. "Ese ciclo solar tiene periodos de m�xima actividad en los que aumentan las erupciones solares y lo que llamamos las eyecciones de masa coronal, en las que el Sol expulsa toneladas de materia a gran velocidad con mucha energ�a. Y es durante esos m�ximos precisamente cuando el riesgo de tormentas geomagn�ticas es mayor. Ahora estamos en el pico de actividad y podr�a empezar a bajar. Por eso SMILE, que va a trabajar durante tres a�os, se ha planificado para que opere durante la fase del ciclo solar en la que se prev� que haya los fen�menos m�s violentos. Vamos a ver muchos eventos energ�ticos pues va a lanzarse en una �poca en la que el ciclo solar todav�a est� en el m�ximo y pues vamos a poder estudiar todo ese viento solar en todo su esplendor", apunta. Para hacer esas observaciones, la nave cuenta con cuatro instrumentos, entre ellos un generador de im�genes de rayos X suaves (SXI), que aporta la ESA, y que ha sido liderado desde la Universidad de Leicester, en Reino Unido. Las im�genes que aporte revelar�n c�mo la Tierra se defiende del viento solar y las tormentas solares. "Cuando llegan esas part�culas cargadas e interaccionan con la atm�sfera se produce una emisi�n de rayos X que es lo que observa este instrumento europeo, uno de los m�s complejos que lleva la nave y el primero que es capaz de tomar im�genes de la magnetosfera en rayos X. Conseguir ese campo de visi�n tan amplio y con esa precisi�n, realmente ha sido un desaf�o", se�ala la responsable de la ESA.Ese instrumento europeo de rayos X, a�ade, se complementa con el instrumento UVI, que observar� en ultravioleta las auroras en el polo norte: "Aunque ha habido otras misiones que han estudiado las auroras en ultravioleta antes, no lo ten�an esa continuidad temporal".La nave SMILE, en el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa.ESALa nave trabajar� en una �rbita polar muy elongada, que permitir� que se sit�e a una distancia de la Tierra de 121.000 kil�metros por encima del polo norte y pueda observar la magnetosfera y todos estos fen�menos de una manera global, alrededor de 40-45 horas. "Durante ese tiempo vamos a poder poder seguir esas tormentas geomagn�ticas desde su comienzo hasta su fin". Y es que las tormentas magn�ticas suelen durar entre dos y tres d�as. Con las observaciones de 45 horas de Smile, se pretende averiguar mejor c�mo se producen las auroras.SMILE lleva tambi�n un analizador de iones ligeros (LIA), que se dedicar� a recoger part�culas del viento solar con dos sensores para medir "el ataque del Sol contra las defensas de la Tierra, y un magnet�metro (MAG) que medir� el campo magn�tico que transporta el vietn solar para comparar el ataque del Sol contra la defensa de la Tierra.Los datos que recoja la sonda los descargar� principalmente a trav�s de la antena O'Higgins, que es europea y se encuentra en la Ant�rtida, pero tambi�n llegar�n a otras antenas situadas en China.No es la primera vez que China y la ESA colaboran en una misi�n -lo han hecho anteriormente en dos misiones que estudiar la magnetosfera terrestre (Double Star, lanzada en 2003) y Cluster (lanzada en 2000, en un segundo intento, dado que las sondas originales de la misi�n se perdieron en 1996 por un fallo del cohete). Sin embargo, SMILE s� marca un hito en la cooperaci�n espacial entre ambas agencias pues es la primera misi�n que realizan una misi�n al al 50% conjuntamente."La colaboraci�n cient�fica ha sido magn�fica. Tanto la Academia de Ciencias China como la Agencia Espacial Europea han proporcionado toda su experiencia, que es grande en ambos casos, y toda su tecnolog�a, y ha habido una relaci�n perfecta. Es una misi�n muy productiva tanto a nivel cient�fico como a nivel t�cnico y de ingenier�a", se�ala Guerra.Su desarrollo ha sido tambi�n r�pido para una misi�n espacial, pues empezaron a trabajar en ella en 2019. El coste total de la misi�n se estima en aproximadamente 250 millones de euros, de los cuales la Agencia Espacial Europea aporta 130 millones de euros.Varias empresas y centros de investigaci�n de Espa�a contribuyen a la misi�n. As� Airbus ha aportado el m�dulo donde viaja la carga �til; el Instituto Nacional de T�cnica Aeroespacial (INTA) se ha encargado del conjunto del plano detector de SXI; Airbus Crisa ha desarrollado la unidad de control extendida del m�dulo de carga y Sener, la antena de banda X del m�dulo de carga �til.