La física española es la responsable de la oficina Análisis Meteorológico de la Luna a Marte, que predice tormentas solares

Desde que salieron al espacio, los cuatro astronautas de la misión Artemis 2 están en un entorno donde la climatología terrestre ya no tiene ninguna importancia. Los cuatro tripulantes viven ahora pendientes de la climatología espacial. Esto significa sobre todo que dependen de lo que pueda suceder en el Sol, un gigante a veces impredecible que se encuentra en su máximo de actividad. El astro puede escupir llamaradas y vientos cargados de partículas radio...

activas que podrían resultar muy peligrosos para los pasajeros de la nave Orion, que se dirigen a la Luna a más de 4.000 kilómetros por hora.

La física teórica Teresa Nieves-Chinchilla, nacida en Alcobendas, a las afueras de Madrid, hace 53 años, dirige la oficina de climatología espacial de la agencia espacial estadounidense NASA, conocida como Análisis Meteorológico de la Luna a Marte. Su principal tarea al frente de este servicio ubicado en el Centro Espacial Goddard, con siete analistas a su cargo, es vigilar las fulguraciones solares y avisar cuanto antes de eventos peligrosos. Su unidad trabaja en coordinación con el equipo de radiación espacial del centro de control de la misión, en Houston, y con el médico jefe de la Artemis 2, a los que reporta las dosis de radiación que pueden recibir los astronautas. En casos de grave peligro, se podrían cambiar los planes de la misión para evitar daños graves a los astronautas. La física española se fue a la NASA en 2006 y nunca regresó. Da la casualidad de que la casa en la que vivía con sus padres está casi puerta con puerta de la casa familiar de Eduardo García Llama, uno de los ingenieros jefes de la misión Artemis 2. Ambos se conocieron en la universidad, y ahora dirigen servicios cruciales para permitir el regreso de la humanidad a la Luna tras más de 50 años.