Como presumen los medios estatales chinos estos días, las visitas de Donald Trump y de Vladímir Putin uno después del otro convierten a Pekín en centro de atención mundial. Pero Rusia también espera sacar provecho con el viaje del jefe del Kremlin esta semana. La guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han convertido a Rusia en un suministrador de energía clave para el gigante asiático. Y en Moscú confían en que el apoyo chino valga para que potenciales acuerdos de paz en Ucrania sean en beneficio ruso.La amistad “sin límites” que proclamaron en 2022 los gobiernos de ambos países sigue estando sobre la mesa. Tanto rusos como chinos aprovecharán la visita de Putin, estos 19 y el 20 de mayo, para desarrollar esta “colaboración privilegiada”, aseguró este lunes el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. Moscú tiene “expectativas muy serias” en este viaje, dijo a los periodistas. Al presidente ruso le acompañan a China importantes miembros del gobierno, así como presidentes de varias empresas.La visita coincide con el 25 aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre los dos países. Según Yuri Ushakov, consejero de Putin para asuntos internacionales, las relaciones entre Rusia y China se están desarrollando activamente, han alcanzado un nivel sin precedentes, y “sirven de modelo de lo que debería ser la cooperación y los vínculos entre países vecinos”.Pekín presume de convertirse en el centro de la diplomacia globalEn encuentro llega solo cuatro días después de que Xi recibiera al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La llegada a la capital china de los jefes de dos grandes potencias muestran que Pekín “está emergiendo rápidamente como un punto focal de la diplomacia global”, editorializada este lunes el tabloide oficialista Global Times, quien también sumaba las visitas de los últimos meses de los gobernantes de Francia, Reino Unido, España, Irlanda, Canadá o Corea del Sur.El líder chino ofreció la semana pasada a Trump un paseo por los Jardines de Zhongnanhai, la histórica residencia amurallada de la nomenclatura comunista, comparable a la Casa Blanca en Washington o el Kremlin en Moscú. El americano preguntó si solía llevar allí a líderes extranjeros. “Muy ocasionalmente”, contestó el anfitrión. “Por ejemplo, Putin estuvo aquí”, añadió, refiriéndose a anteriores visitas del jefe del Kremlin.La cumbre entre Xi y Trump, entre el 13 y el 15 de mayo, fue muy simbólica, pero sin grandes acuerdos concretos que se hicieran públicos. El encuentro con Putin tiene otra naturaleza, esperan en Moscú: una relación de socios y aliados o, si se quiere ser más atrevido, una relación de amistad. Xi Jinping se ha reunido con Vladímir Putin cara a cara en más de 40 ocasiones, muchas más que con cualquier otro líder occidental.La situación es ideal para seguir avanzando en una relación económica y comercial que ha crecido en los últimos años, y también para coordinar posiciones sobre temas internacionales que preocupan a ambos: la guerra en Ucrania, la guerra en Irán y la seguridad energética.“No somos amigos contra nadie, sino que trabajamos en nombre de la paz y la prosperidad común”, dice Ushakov, consejero de Putin.Hubo un tiempo en el que cada vez que Rusia y los países occidentales sufrían algún desencuentro, Moscú amagaba con fortalecer su relación con China, lo que provocaba seria preocupación en Occidente. La guerra de Ucrania, que se inició hace más de cuatro años, consolidó esa tendencia, tanto el acercamiento como la preocupación. “Las posiciones sobre política exterior de nuestros países coinciden en muchos aspectos. No somos amigos contra nadie, sino que trabajamos en nombre de la paz y la prosperidad común”, aseguró Ushakov.Pekín ha sido estos años la salvación de Rusia a medida que la Unión Europea ha dejado de comprar petróleo y gas natural rusos.El comercio bilateral entre estos dos gigantes se encuentra en niveles récord desde 2022, con un intercambio comercial de casi 240.000 millones de dólares, según datos del Kremlin. Más de un cuarto de las exportaciones rusas van a China. Y las compras de petróleo ruso han aportado cientos de miles de millones de dólares a los presupuestos rusos, lo que sin duda ha ayudado a Moscú con su campaña militar en Ucrania.Ahora Moscú es la salvación de China, porque la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán está privándole de los hidrocarburos procedentes del golfo Pérsico. En el primer trimestre del año, los suministros de petróleo ruso a China han aumentado en un tercio, aseguró Ushakov, quien subrayó que Rusia es un proveedor de energía responsable.Poder de Siberia 2: un potencial acuerdo para comprar más gas ruso del ÁrticoComo respuesta a las turbulencias mundiales y los cambios externos, Moscú y Pekín quieren extender sus actuales acuerdos. Vladimir Putin y Xi Jinping firmarán una declaración conjunta para fortalecer aún más la asociación integral y la cooperación estratégica, anunció el consejero presidencial ruso.Se espera que durante esta visita en las reuniones de las delegaciones se discutan proyectos energéticos, incluida la realización del gasoducto Poder de Siberia 2. A Rusia siempre le ha interesado la construcción de esta segunda gran tubería que lleve gas natural a China, pero no había tanto entusiasmo en el país asiático. En el contexto de la actual crisis de Oriente Medio, los intereses podrían coincidir. De llevarse a cabo, China podría recibir a través de Mongolia 50.000 millones de metros cúbicos adicionales cada año procedentes de los yacimientos de gas del Ártico ruso. Ushakov dijo que se discutirá la cooperación sobre energía, pero no entró en detalles.Más allá de las relaciones bilaterales y acuerdos sobre energía, en Moscú están atentos por si la visita de Putin arroja algún avance hacia una solución de la guerra en Ucrania. Hoy por hoy la mediación de Estados Unidos es fundamental y la única consolidada. La tregua durante las celebraciones del Día de la Victoria, el 9 de mayo, se alcanzó solo después de la implicación de Trump. Pero este se sigue moviendo entre el entusiasmo y la decepción. Me gustaría que la guerra se resolviera, dijo durante su estancia en Pekín. El viernes, tras un ataque ruso contra un edificio de viviendas en Kyiv que dejó 24 muertos, aseguró que eso retrasa los esfuerzos para lograr la paz.La encrucijada de la guerra de UcraniaEl conflicto entre Rusia y Ucrania “se encuentra actualmente en una encrucijada: o continuar la confrontación armada o, al menos, ponerla en pausa”, escribía este lunes en el diario Kommersant el analista Dimitri Drizé, que concluía que “el primer escenario parece más probable”. Pero se mantiene la esperanza en que China pueda ejercer algún tipo de mediación, una idea que ya sobrevoló en años anteriores. Dada su “amistad eterna” con Rusia, ese papel sería bien aceptado por Moscú, que lo tendría como un seguro de que un potencial acuerdo no perjudicaría sus intereses.Pero los cruentos ataques aéreos de los últimos días siguen indicando que el final de la contienda queda lejos.El mismo día de la carnicería en el edificio de Kyiv, los drones ucranianos mataron a tres civiles durante un ataque contra una refinería en el óblast ruso de Riazán. Y el domingo la fuerza aérea ucraniana lanzó su mayor ataque de aviones no tripulados en más de un año contra Moscú. En la región que rodea la capital rusa fallecieron tres personas, y una más en la fronteriza Bélgorod. En esta misma región rusa, blanco habitual de ataques de Kyiv, murieron este lunes otros dos civiles, informaron las autoridades locales.Masacres todas ellas más impactantes que cualquier cumbre entre líderes de grandes potencias.Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.
Putin viaja a Pekín para fortalecer su amistad “sin límites” con Xi Jinping
La visita del jefe del Kremlin se produce cuatro días después de que el líder chino recibiera al presidente de Estados Unidos, Donald Trump










