En el corazón de San Telmo, sobre la calle Defensa -la de la clásica feria-, hay una fachada azul que no pasa desapercibida, se trata de Quorum una propuesta de galería/tienda que se propone desde hace más de 10 años tender puentes en dos direcciones: por un lado, es un lugar donde artistas emergentes y sin representación puedan llevar sus piezas y, por otro, para que cualquier transeúnte se anime a pasar sin la distancia simbólica que muchas veces generan los espacios de arte tradicionales. El espacio invita a buscar, dejarse conmover por fotografías, grabados, pinturas, cerámicas, serigrafías, esculturas y piezas de diseño que se distribuyen en paredes y muebles. Y aunque hoy es una propuesta consolidada que también tiene sede en Francia, nació un poco de la casualidad y de cosas que salieron mal. El origen: salvaje y emocional “El comienzo fue algo salvaje, inconsciente y con alguna intuición emocional”, reconoció Santiago Carrera, uno de los fundadores de Quorum. La hermana de Santiago y su pareja, María Carrera y Olivier Tenedor, vivían en San Telmo y Santiago tenía un vínculo construido con artistas. En esa etapa previa, participaban de la feria de la calle Defensa con obras de arte y algunos artistas les pedían poder sumar algunos de sus trabajos ahí.