De niño, Cy Schnabel frecuentaba los barrios de Ópera y el Madrid de los Austrias, justo donde acaba de inaugurar su nueva galería de arte. “Venía a comer con mis padres y mi hermano gemelo, Olmo, aquí al lado, en Casa Ciriaco”, recuerda. Una casa de comidas con solera que le queda casi tan cerca como el local de café de especialidad, de inconfundible aroma a gentrificación, en que se desarrolla esta entrevista. Enfrente, la iglesia de San Nicolás de Bari, una de las más antiguas de Madrid. No hay, en cambio, otras galerías de arte en los alrededores, en lo que él ve un punto diferencial: “Mi propuesta es distinta en una ciudad con una escena de galerías ya muy dinámica. Encontré el local tras un año buscando por zonas más típicas como Carabanchel o Justicia. Y coincidió con que mi madre [la donostiarra Olatz López Garmendia] se mudó a Madrid para vivir aquí al lado”. Es la segunda sucursal de su galería Villa Magdalena: la abrió en 2020 en una casa familiar de San Sebastián, y mantendrá su programación, dedicada a la pintura de artistas nacionales e internacionales de distintas generaciones, durante los meses de verano.
Hace tiempo que Madrid es una ubicación atractiva para la expansión de galerías internacionales —como la alemana Carlier Gebauer, la suiza Mai 36, la colombiana La Cometa o la cubana El Apartamento—, y ahora orienta su efecto llamada dentro de nuestro país. Bombon Projects, cuya primera sede, abierta en Barcelona desde 2017, es una de las salas jóvenes más asentadas de España —ha participado en ferias internacionales como Art Basel París o Liste, y desde este año también en Frieze London— y se ha aliado con Crisis, de Lima (Perú), para poner en pie el proyecto Bombon Crisis, en el barrio de Malasaña. Este sí, caracterizado por su elevada densidad de negocio galerístico: sus vecinas son Sabrina Amrani, Prats Nogueras Blanchard (también con otro pie en Barcelona), Espacio Valverde, El Apartamento y The Ryder, y no muy lejos quedan Travesía Cuatro, Elba Benítez, Ehrhardt Flórez, La Papelería o La Cometa. “Teníamos muchas ganas de hacer algo aquí, pero no queríamos que fuera solos, y lo hablamos con distintos colegas”, cuenta Joana Roda, propietaria de Bombon junto a su pareja, el artista Bernat Daviu, y que con Ana Ramírez dirige la galería. “Luego me quedé embarazada y el asunto pasó a standby, pero a los tres meses de dar a luz nos llamaron los colegas de Crisis y nos dijeron que habían encontrado el local, así que nos animamos. Nos llegó todo a la vez: nuestra hija, la selección en Frieze, la sede en Madrid… A veces pasa en la vida”. Sus socios de Crisis, Alexandra Morales, Alejandra Monteverde y Juan Luis Balarezo, lo habían visto claro: “Estar en Madrid responde al deseo de acompañar más de cerca a nuestros artistas, algunos de los cuales viven en Europa, y también a que esta es una ciudad próxima, cultural y afectivamente, que ahora está viviendo un momento muy interesante”.






