El libro del día: "Korean Messiah", de Jonathan ChengEstaba sentado en un archivo revisando una enorme colección de documentos enemigos capturados que el ejército estadounidense recopiló durante su ocupación de Corea del Norte en el otoño de 1950, cuando me encontré con una noticia: se había erigido una estatua de Kim Il-sung en la ciudad de Hungnam el 25 de diciembre de 1949. Fue la primera de muchas estatuas similares que pronto se instalarían en todo el país, y la fecha me llamó la atención. ¿Estaba Kim intentando sustituirse a sí mismo por Jesucristo? ¿Estaba fundando un día festivo en su propio nombre para reemplazar la Navidad?Las tropas soviéticas se habían marchado un año antes, dejando a Kim, quien había liderado a combatientes coreanos contra los colonizadores japoneses, a cargo de Corea del Norte. Ahora, los acólitos de Kim lo llamaban suryong, una antigua palabra coreana que suele traducirse como Gran Líder, un término previamente reservado para Stalin o Lenin. Sin duda, querían honrar su ascenso al poder casi absoluto, pero la fecha no podía ser casual.PUBLICIDADEl norte de Corea es donde el cristianismo protestante echó raíces por primera vez en el país, gracias a la labor incansable de misioneros, la mayoría estadounidenses del Medio Oeste, a finales del siglo XIX. Todo esto se relata en el nuevo libro de Jonathan Cheng, Korean Messiah, una obra original, profundamente investigada y cuidadosamente observada, que sostiene que las raíces cristianas de Corea del Norte influyeron en la dinastía Kim mucho más de lo que sugieren las historias convencionales.Estatuas de Kim Il Sung y Kim Jong Il en Hamhung, Corea del Norte
El legado oculto: raíces cristianas y tradición monárquica en la construcción del poder norcoreano
La obra de Jonathan Cheng invita a repensar los orígenes ideológicos de la dinastía Kim, explorando la tensión profunda entre influencias religiosas occidentales y los persistentes códigos políticos autóctonos







