El intervencionismo espa�ol en Redeia y Enag�s no es nada frente al tsunami nacionalizador en EDF, �rsted o Uniper por 63.000 millones de euros.El d�a que el Gobierno franc�s aprob� la nacionalizaci�n completa de EDF logr� dos hitos. Por un lado, salv� del colapso a uno de los gigantes el�ctricos europeos. Por otro, abri� la caja de Pandora de la estatalizaci�n de la energ�a, una ola que, en contra de los criterios empresariales del libre mercado, se ha terminado convirtiendo en tsunami imparable que trastocado todo el mercado.A EDF le sigui� Uniper, en Alemania, y luego National Grid, en Reino Unido. Estos casos se suman a las energ�ticas que ya hab�an ca�do en manos estatales antes, a aquellas en las que los Gobiernos no terminaban de irse, o en las que han incrementado su presencia. Es el caso de EDP (Portugal), EnBW (Alemania, Fortum (Finlandia), CEZ (Rep�blica Checa), �rsted (Dinamarca) y Enel o Eni (Italia).El sector energ�tico europeo, que en los a�os ochenta y noventa del pasado siglo proclamaba a voz en grito las privatizaciones como la mejor f�rmula empresarial posible, y renegaba de los grupos estatales como si fueran viejos dinosaurios, ha terminado volviendo a la casilla de salida: el Estado es due�o y se�or de la energ�a.Se puede discutir sobre los pros y los contras del poder estatal en las empresas energ�ticas. Pero es innegable que ese poder no es inocuo. Para bien o para mal, tiene efectos, sobre todo porque las formas de ejercerlo se han sofisticado. En la actualidad, los tent�culos estatales en las energ�ticas llegan por varias v�as.La participaci�n en el capital es la m�s evidente. Pero el Estado tambi�n influye, cada vez m�s, v�a regulaci�n, financiaci�n o planificaci�n de la seguridad de suministro energ�tico. Es un fen�meno creciente para el que los expertos han acu�ado la expresi�n "el Estado en la sombra".Una sombra 'alargada'Dependiendo de si esa sombra es m�s o menos alargada -es decir, depende del grado de intervencionismo estatal y la f�rmula elegida para ejercerlo-, el impacto financiero en una determinada empresa var�a. As� se desprende de un estudio realizado por Jihwan Kim, analista de Scope Ratings."Los gobiernos est�n reafirmando su control sobre las empresas de servicios p�blicos esenciales para el sistema mediante la propiedad, la financiaci�n, las garant�as y la regulaci�n, mitigando as� algunos de los riesgos crediticios a los que se enfrenta el sector energ�tico europeo", dice Jihwan Kim.En la pr�ctica, gracias al respaldo de Pap� Estado, los grupos energ�ticos estatales pueden competir con ventajas extra sobre grupos privados, lo que representa una distorsi�n del mercado.Scope disecciona hasta 20 escenarios distintos sobre c�mo puede influir el Estado en la sombra en las energ�ticas a efectos de calidad crediticia (el motor esencial en estos momentos en el sector). El informe analiza impactos en funci�n de si los tent�culos estatales son v�a participaci�n accionarial directa, ayudas estatales, cr�ditos, regulaci�n u otros mecanismos.En la mayor�a de los casos, el impacto es positivo, lo que genera cierta adicci�n. �Por qu� una empresa que se beneficia del Estado iba a dejar de serlo si as� se vive mejor? El problema no es solo lo dif�cil de revertir la situaci�n, sino que �sta va a m�s, por la din�mica de los acontecimientos.Lo que empez� como un hecho puntual (la crisis por el Covid) se ha ido enquistando por crisis sucesivas (las guerras de Rusia y Ucrania o el conflicto Golfo P�rsico).El mantra de la seguridadSe ha llegado al punto de que ahora lo correcto es que el Estado tome las riendas bajo el mantra de la defensa de la seguridad de suministro y la independencia energ�tica. Cuando el Estado franc�s nacionaliz� totalmente EDF no solo salvaba a su el�ctrica de bandera. Garantizaba el futuro energ�tico del pa�s y sus 56 nucleares. Lo mismo que cuando el Estado checo aprob� financiar el 80% del proyecto nuclear Dukovany II mediante un pr�stamo soberano -en lugar de dejar la financiaci�n en el balance de CEZ-.La obsesi�n por la seguridad e independencia de suministro es un argumento tan poderoso que pr�cticamente se puede usar para todo, sean nucleares o redes de luz.El pasado mes de febrero, el Gobierno alem�n, a trav�s de KfW (equivalente al Instituto de Cr�dito Oficial espa�ol, ICO, una entidad estatal) acord� la compra del 25% de la filial germana de Tennet, que gestiona redes de luz.Fue otro paso m�s del Gobierno para controlar ese negocio y as� "acelerar la transici�n energ�tica". Un proceso equivalente hizo el gobierno brit�nico en el a�o 2024, cuando adquiri� el operador del sistema el�ctrico a National Grid por 630 millones de libras (700 millones de euros) como garant�a de suministro. El objetivo era lograr "una red el�ctrica descarbonizada para el ejercicio 2030, lo que requer�a una planificaci�n estrat�gica r�pida".Debates est�rilesBasta echar un vistazo a lo que ocurre en otros pa�ses para deducir que Espa�a est� mejor, o peor, dependiendo de la perspectiva pol�tica que se utilice.Al partido en la oposici�n (sea el que sea) le suele parecer una aberraci�n c�mo el Gobierno de turno (sea el que sea) quita y pone presidentes en Redeia y Enag�s, o traza sus planes estrat�gicos.Son debates est�riles que llegan a una encrucijada, como en la que est� ahora Bruselas. Las normas de la Uni�n Europea sobre ayudas estatales exigen que Alemania reduzca su participaci�n en Uniper a no m�s del 25% antes de finales del ejercicio 2026. Pero nadie tiene prisa.En 2023, la participación del Estado francés en EDF, la gran eléctrica de bandera de Francia, pasó del 84% al 100% y el Gobierno terminó excluyendo a la empresa de Bolsa. Culminaba así el mayor rescate financiero de una eléctrica por un Gobierno europeo. Todo empezó en 2022, con el desbarajuste energético por la guerra de Rusia contra Ucrania. Ese año, EDF tuvo pérdidas de 17.900 millones, las mayores en la historia empresarial francesa. A esto se sumó una deuda incontrolable de 64.000 millones y una serie de problemas técnicos en el parque nuclear francés, hasta entonces el orgullo nacional (56 reactores). La operación de rescate de EDF se valoró en 31.000 millones de euros si se suma la operación de exclusión de Bolsa, créditos y otros saneamientos para digerir pérdidas.La crisis energética de 2022, por la guerra de Rusia contra Ucrania, provocó enormes pérdidas a la finlandesa Fortum y su participada alemana Uniper, sobre todo por su dependencia del gas ruso. Fortum, participada en un 51% por el estado finlandés, tuvo unas pérdidas históricas de 10.300 millones de euros. Tuvo que digerirlas el Estado con un plan de préstamos, y se negó a sostener a Uniper. Finlandia llegó a un acuerdo con el Gobierno alemán para que éste acudiera al rescate de Uniper con una inyección de 8.000 millones, con los que prácticamente el grupo quedó totalmente nacionalizado. Hasta hoy. Para cumplir con las normas de ayudas estatales de la Unión Europea, el Gobierno federal alemán se comprometió a vender sus activos este año 2026. Aun no lo ha hecho.Ørsted es la mayor energética de Dinamarca. Es la antigua Dong, donde el Estado danés tenía una participación histórica. En 2025, y ante el cambio de política con las renovables por parte de la Administración Trump, en EEUU, el grupo se vio obligado a cancelar proyectos eólicos marinos clave en ese país, lo que provocó una crisis en cadena (pérdidas y desplome en Bolsa). El Gobierno danés, que posee la mayoría (51%), salió en defensa del grupo y se comprometió a soportarle económicamente si hacía falta. La compañía anunció una ampliación histórica de capital de 8.000 millones de euros. Es el último rescate hasta la fecha y es un rescate paneuropeo. Equinor, primer grupo energético noruego, tiene el 10% de Ørsted. El Gobierno de Noruega tiene el 67% de Equinor.EnBW es el ejemplo de control de una empresa por parte de Administraciones regionales y locales. El länder Baden-Wuerttemberg (uno de los 16 estados federales de Alemania) tiene el 47%. Otro 47% es de OEW Energie-Beteiligungs, una mancomunidad de municipios. En 2025 inyectaron 1.500 millones para sanear el grupo.Las nacionalizaciones no solo se han hecho por salvar empresas. También por seguridad nacional. En febrero de 2026, el operador de redes holandés TenneT (equivalente a Redeia en España), acordó vender el 25,1% de su filial alemana al Estado alemán por 3.300 millones de euros. Se hizo por mayor control estatal sobre infraestructuras estratégicas.El Estado español tiene el 20% de Redeia, el holding del que depende Red Eléctrica (REE). Ningún otro accionista puede ejercer derechos de más del 5%. Es un blindaje legal excepcional en Europa, solo comparable al que tiene Enagás. REE defiende que su modelo de negocio 'TSO' es lo habitual en Europa. Opera el sistema eléctrico y la red de alta tensión.Enagás es la empresa que gestiona los grandes gasoductos en España. El Estado tiene el 5% de capital, a través de la Sepi, pero el Gobierno ejerce enorme influencia sobre la compañía y su estrategia, a través del consejo o de la regulación. Enagás se ha volcado en desarrollar redes de hidrógeno verde (H2), una obsesión del Gobierno.
La sombra de los Estados se cierne sobre el sector energ�tico europeo
El d�a que el Gobierno franc�s aprob� la nacionalizaci�n completa de EDF logr� dos hitos. Por un lado, salv� del colapso a uno de los gigantes el�ctricos europeos. Por otro,...







