Tierra de nadieJuanma Moreno, a su llegada a la sede del PP en Sevilla para seguir los resultados electorales.EfeActualizado Domingo,

mayo

23:43Audio generado con IALa segunda mayor�a absoluta consecutiva era una haza�a y los 55 esca�os providenciales no se aparecieron por San Telmo. Juanma Moreno, acostumbrado a pulverizar registros con su bandera de �centralidad�, se ha quedado en los 53 esca�os. Un resultado excepcional, impensable para el PP andaluz en cualquier otro momento de su historia, pero que tiene un inevitable sabor a triunfo a medias.Una vez m�s, la gesti�n de expectativas. Fue el propio Moreno el que puso el list�n en la mayor�a absoluta, porque lo contrario ser�a meterse en un �l�o�. La f�rmula que encontr� para calificar lo que supondr�a sentarse a negociar con Vox o con quien se preste a facilitar su investidura y darle cuatro a�os m�s de estabilidad a su Gobierno.Lo de este domingo ha sido un ejercicio de realidad. En esta Espa�a multipartidista, si cinco partidos sacan m�s del 6% de los votos, como ha ocurrido, la mayor�a absoluta es inalcanzable. La pelea por los restos no favoreci� esta vez al PP porque no era viable que lo hiciera. Entre otras cosas, porque los populares se han dejado algunas heridas en este recuento, como esos tres puntos perdidos en M�laga, su gran feudo.A diferencia de los casos previos de Extremadura y Arag�n, aqu� la potencial negociaci�n con Vox puede establecerse en t�rminos diferentes, porque Andaluc�a ha puesto tambi�n coto al ciclo virtuoso de Santiago Abascal. No ha habido esta vez espectacular subida, sino un quedarse casi como estaba y un esca�o m�s, que en cualquier caso les sabr� a gloria, porque aqu� tambi�n ha habido gesti�n de expectativas. Ha sido segundo en Almer�a, que era uno de sus grandes objetivos, y sobre todo ha conseguido ser decisivo. En ello le iba la vida. A su derecha, el persistente 2% de Alvise, m�s de 100.000 votos, se mantiene amenazante.En la izquierda, el h�roe se apellida S�nchez, pero no es el de siempre, sino uno nuevo. Lleva un Jos� Ignacio Garc�a por delante y es el candidato de Adelante Andaluc�a, la escisi�n de Podemos que montaron Teresa Rodr�guez y Kichi y que ha alcanzado casi el 10% de los votos. Suya es en gran parte la responsabilidad de que no haya habido mayor�a absoluta del PP. La izquierda cr�tica con S�nchez al rescate. Una izquierda con entidad propia e inconformista que ha sabido conectar con un electorado hu�rfano y ha conseguido ser tercera fuerza en Sevilla y C�diz.Los dos socios del Gobierno, el PSOE de Mar�a Jes�s Montero y la Por Andaluc�a (IU, Podemos, Sumar) de Antonio Ma�llo, bajan del suelo al subsuelo electoral. En su m�nimo hist�rico los dos, la situaci�n es especialmente dram�tica para la candidata socialista. El PSOE ha perdido sus cuartas elecciones en cinco meses, por abultada distancia y en antiguos bastiones suyos. Y el peor resultado ha sido aqu�, en Andaluc�a, adonde S�nchez hab�a mandado a su n�mero dos, de acuerdo a una consolidada regla pol�tica seg�n la cual cuanto m�s te relacionen con �l peor te va en unas elecciones.Y sin embargo, el esp�ritu en Moncloa es de que hay partido. A un a�o de las generales, los partidos de la derecha han vuelto a arrasar (suman el 58% de los votos, incluyendo a Alvise), pero si Feij�o no consigui� gobernar tras sacar el PP mayor�a absoluta en Andaluc�a, qu� no podr� ocurrir ahora. Hay un nuevo partido en la izquierda que compite, lo que quiere decir que hay un electorado dispuesto a movilizarse bajo las condiciones adecuadas. Ya ocurri� algo parecido tanto en Arag�n como en Extremadura. Corresponde al presidente del PP y la direcci�n de G�nova gestionar esta situaci�n envenenada en los meses que quedan de legislatura.